Menú Portada
Otras opiniones

“ZP” juega al escondite

Diciembre 22, 2010

Hay dos cosas que demostradamente –y bien que lo saben los estrategas de los grandes partidos políticos- no suele perdonar el electorado en España: una, las divisiones internas que suelen airearse cuando pintan bastos, llegan las épocas de vacas flacas y sobre todo hay poco presupuesto y pocas poltronas que repartir -de ésta suele tomarse además buena nota con la lección que en su momento dejó para la posteridad la extinta Unión de Centro Democrático. La otra, de la que sin embargo no se toma la misma nota tal vez porque tiene más que ver con decisiones personales, es la incertidumbre sobre quién va a ser el candidato a las siguientes elecciones generales.

Las razones de la desintegración de UCD no vamos a recordarlas ahora por conocidas, pero el descalabro electoral de ésta formación sí tuvo mucho que ver con la marcha de Suárez dejando a dos provisionales, uno en el gobierno en la figura de Calvo Sotelo y el otro en el renqueante partido con la solución de última hora que supuso la candidatura de Landelino Lavilla.

En circunstancias muy distintas Felipe González cometió el inmenso error en 1989 de abrir el melón de su sucesión. Lo hizo de forma prematura en un mitin cuya escenificación tengo íntegramente grabada en mi memoria, celebrado en la plaza de toros de Alcázar de San Juan y dejando a propios y extraños boquiabiertos al afirmar aquello de “hoy por hoy muchos insisten en que sigo siendo solución, pero creo que al mismo tiempo también soy problema”. Una frase para la historia reciente del socialismo español que precipitó movimientos entre la baronía del PSOE y que obligó al presidente del gobierno y secretario general del partido a precipitar meses después su decisión de “repetir”.

José María Aznar manejó otro “formato” llegando a la Moncloa con la promesa cumplida de no permanecer más de ocho años, una promesa tan positivamente valorada por sus componentes éticos como nociva a la hora de acarrear en los dos últimos años de mandato una verdadera y auténtica guerra sucesoria entre los bastidores del PP que acabó con la designación “a dedo” de Mariano Rajoy y con consecuencias por todos conocidas.

Nuevo contexto

Pero lo de la situación actual añade un contexto distinto en las circunstancias con respecto a los casos anteriores pero probablemente igual de letal para los intereses del partido socialista. “ZP” desbordado por su pésima gestión de la crisis y por las peores encuestas para un gobierno desde la época de la UCD no solo ha remodelado gobierno a la imagen y semejanza del “cuaderno azul” o “rojo” de otro, sino que ha dejado el peso y protagonismo del liderazgo del ejecutivo y del partido en manos de ese “otro” Alfredo Pérez Rubalcaba y no contento con desconcertar a clase periodística, opinión pública –incluida la militancia del PSOE- y clase política, especialmente los dirigentes del propio gobierno y la formación que le apoya, parece jugar al peligrosísimo baile de la yenka, un paso adelante un paso hacia atrás o al juego del escondite, apareciendo y desapareciendo tras una cortina para decirnos en la reciente copa navideña de Moncloa que “solo Sonsoles y otra persona del partido” conocen su decisión sobre si va a repetir o no como candidato a la presidencia del gobierno encabezando las listas del PSOE.

Llegados a este punto se hace harto difícil esperar a los resultados de los comicios municipales en el mes de Mayo para saber si “ZP” va a ser el candidato, si va a ser Rubalcaba o algún otro u otra, muy difícil sobre todo porque los barones autonómicos y alcaldes de ciudades relevantes gobernadas por el PSOE –los que se juegan en el envite inmediato su permanencia o no en el poder- saben que no es lo mismo comparecer ante el electorado en una precampaña y campaña que se prevén durísimas con un líder definido, que con el melón sucesorio abierto de par en par a la vista de los cuervos.

Y es que interpelaciones públicas como la que hace semanas hacía José María Barreda pidiendo al presidente que defina cuanto antes sus planes de futuro, se van a repetir seguro a la vuelta de las fiestas navideñas. Al tiempo.

Julián Cabrera, director de Informativos de ONDA CERO