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A renglón seguido

Zarzuela y otros Lópeces Madrid

Marzo 15, 2016
compi yogui

Dónde quedó la figura del cartero de toda la vida, con su bandolera de cuero en ristre portando la tradicional correspondencia a lomos de su propio esfuerzo bajo sol y agua de justicia. Acompañándose del correo ordinario y depositándolo en boca de rape conocida como buzón; y el certificado, para ser entregado en mano al titular de la recepción, sacrosantas labores ambas que se acompañan de la inviolabilidad, recogida en la Constitución, de los contenidos.

Por razones de seguridad e higiene laboral dejaron de ser mozos de carga, pasando a servirse de los carros de tracción animal –racional- y añadiendo también el apoyo de motorización y cocherización con el objeto de despachar su labor con mayor comodidad y diligencia –lejos de la del far west hollywoodiense-, para satisfacer, a la mayor brevedad, las necesidades del servicio de distribución y entrega.

Pero hete aquí que con la evolución y el desarrollo han surgido varias suertes de leal competencia a los hombres del traje gris devenidos en azulón y gualda. Minorado el carteo con la aparición del móvil, los S.M.S., Whatsapp y e-mail son elementos de comunicación con los que hemos rescatado la desnudez del paraíso, striptease fomentado por el intercambio de la intimidad del traje de la privacidad con el destape de sus contenidos.

A diferencia de Van Gogh, quien sólo vendió un triste cuadro en vida, el fallecido creador del correo electrónico, Ray Tomlinson, sí pudo colocar en el mercado su impagable contribución. En tanto que los carteros llevaban, por arrobas, en la herramienta de trabajo un peso colgado del hombro hasta los confines de la casa del tío Benito, ahora el e-mail  conlleva  la @ en el trabajo de esta herramienta de peso, que colgará a algunos un sambenito en casa por ser afines.

Filtraciones interesadas o no

Y qué mejor muestra, por filtraciones interesadas o no, que los datos obrantes en cualquiera de estos tres soportes. Concretamente los recogidos en varios mensajes cruzados entre Felipe VI y Letizia con el hijo político del maxidueño de OHL. El yernísimo de D. Villar Mir, López Madrid, –rima en asonante; o mejor dicho en malsonante- (imputado-investigado en las chirriantes tarjetas black) aparece apoyado por los monarcas en una especie de Javier, “sé fuerte”: un dejà vu con Luis.

El eximio, alto cargo dentro la constructora, recibió el respaldo de los residentes zarzuelitas: “Sabemos quién eres, sabes quiénes somos. Nos conocemos, […] queremos, […] respetamos. Lo demás merde. Un beso compi yogui (miss you !!!)” –¿será por oso o por yoga compartido con Ltzia?-. SS. MM. ¿han roto? la amistad con el íntimo. Aireado el uso del dinero del plástico: lo devolvió, arguyendo que fue de los que menos gastó. ¿Será un mérito? También involucrado en la “trama Púnica” (financiación irregular del PP de Madrid) para ppetuar su apellido con la Villa y Corte.

Las neofórmulas de comunicación dejan con el culo al aire a quienes ventosean en la red ciertos hediondos envíos, recto camino para el descrédito.

Paco de Domingo