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A renglón seguido

Zanahoria y pececitos

Junio 21, 2017
montoro

Nos relatan las Sagradas Escrituras, que para que no fuéramos por la vida hechos unos ´adanes´ le va incorporado al quehacer diario de sus descendientes la noble tarea de ganar “el pan con el sudor de tu frente”, entendiendo por ”tu” la de cada uno de nosotros, si bien los más diestros en el arte del mínimo esfuerzo lo exteriorizan aprovechándose del esfuerzo ajeno.

Pero como “no sólo de pan vive el hombre” nuestros políticos se han especializado en preparar su propia carta surtida de sabrosas metáforas de temporada; con excepción de los chorizos, que se sirven durante todo el año en presentaciones tales como “a la sidra”, especialidad del asturianizado Rato, o las “lentejas”, de Maíllo, con chorizos, que no son a la riojana sino a la genovesa.

Para los condenados, residentes en los acogedores establecimientos penitenciarios por llevárselo crudo, debiera de estarles prescrito el tradicional bocadillo de chorizo, tan rico en colesterol como ricas son sus externalizadas cuentas, por estar embutidos en las tripas de la corrupción, patata caliente de la que disponen en sus manos la UCO y la UDEF, cuerpos que tienen por no aliados el tiempo, por la prescripción del supuesto delito perseguido, y la labor de los letrados de las defensas a la búsqueda de que sus patrocinados salgan indemnes e impunes, y que las pesquisas nos las comamos con patatas.

En ocasiones algunas actuaciones de los investigadores, como diversos cargos de confianza de “la rubia” chulapona, también salen rana. La más reciente la llamada operación “Guateque”, y antaño la del caso “Naseiro”, en ambas situaciones por practicar grabaciones sin el debido respaldo judicial, dando con la instrucción al traste para satisfacción de los encartados en las causas.

Y en medio de esta merienda de negros, y entre los diversos desayunos informativos con o sin diamantes, la última aportación gastronómica ha venido de la mano, o mejor dicho de la boca, de Montoro metiéndose, no en un jardín, sino en su propia huerta, en la que cultiva la borriquera “zanahoria” que cosecha en plena época preelectoral para ofertarla en forma de bajada de impuestos.

Pero por si fuera poco don Cristóbal, para excitar el retorno a provincias de los grandes capitales, se puso el mono de trabajo sacándose de su manga ancha unos “pececitos”, jugosas rebajas impositivas, como cebo de captación de patrimonio no declarado por los acaudalados defraudadores que hacen del mundo patria. Tal reclamo sirvió para regularizar su evasora actitud fiscal, si bien el T. C. le ha leído la cartilla afeándole la poca hermosura de la insocial medida.

Y hablando de pantuflas calderillas de andar por casa, hemos conocido la lista de poco más de 4500 distinguidos e identificados ciudadanos y empresas perezosos con el fisco, quienes tienen a bien llevar una tarjeta de presentación que debiera, por deudores de más de un millón de euros, abrirles las puertas de la privación de libertad.

Pero, como las uvas para la zorra, parece que están verdes.

Paco de Domingo