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¡Qué fuerte!

Yo, zorra; tú, cabrón

Octubre 7, 2011

Me dirijo al “cabrón” del juez de la Audiencia Provincial de Murcia que ha revocado una condena por amenazas a un hombre que, entre otros insultos, llamó “zorra” a su mujer y le aseguró al hijo de ambos que “la vería en una caja de pino”. Usted, “cabrón”, se toma esto como una amenaza leve y se cree que lo de “zorra” iba porque la señora es muy astuta y debe actuar con especial precaución, como dicho animal. Precisamente con términos parecidos me dirijo yo a usted, señor del Olmo, con el de “cabrón”, que es un término que no siempre denota lo que todo el mundo piensa sino que tiene otras acepciones como, coloquialmente, en Cuba, dicho de un hombre experimentado y astuto. Justo es con esta acepción con la que yo me refiero a usted, lo mismo que hizo ese maltratador -y digo maltratador porque ya había sido condenado antes por un delito de malos tratos en el ámbito familiar- con su mujer. Zorra y cabrón vienen a ser lo mismo, dos animales que denotan acepciones muy diferentes en el diccionario.

Dando por hecho que su santa madre, señor “cabrón”, -siempre en el sentido experimentado y astuto de la palabra, por supuesto,- también sea una “zorra”, ya que tuvo que tener la valentía y la astucia de criarle a usted como hijo, no tenga culpa de haberle traído a usted al mundo, imagino que se habrá sentido avergonzada ya que, gracias a usted y su sentencia, ahora habrá un gran número de mujeres maltratadas y amenazadas que no se atrevan a ir a denunciar los malos tratos por temor a encontrarse con jueces igual de “cabrones” – astutos y experimentados- que usted.

Que unos pocos hay que ya han sentenciado en otras ocasiones, por ejemplo que, “no toda acción de violencia física en el seno de la pareja del que resulte lesión leve para la mujer, debe considerarse necesaria y automáticamente como la violencia de género“. Y alguna que otra vergonzante sentencia más que hay por ahí y en las que, curiosamente, usted también era ponente. Así que, con todo el cariño del mundo, señor “cabrón”, y con esta palabra que en ningún caso proyecta desprecio o menosprecio hacia usted y su dignidad como hombre, me despido, deseándole que nunca en la vida se cruce con alguien que le maltrate física o psicológicamente y que no dé con una jueza como yo.

Rosana Güiza

rosanaguiza@extraconfidencial.com