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Mensaje en una botella

Yo soy Cristiano porque el mundo me ha hecho así

Septiembre 6, 2012

Al igual que describe la escalofriante balada de Jeannette, uno de los jovencitos mejor dotados del mundo (económicamente hablando al menos) sigue penando por el planeta con su tristeza a cuestas. En la letra de aquella melodía de la cantante de voz atiplada descubríamos una realidad de auténtico espeluzno: “Yo soy rebelde porque el mundo me ha hecho así, / porque nadie me tratado con amor, / porque nadie me ha querido nunca a mí. / Yo soy rebelde porque siempre sin razón / me negaron todo aquello que pedí / y me dieron solamente incomprensión”.

Sólo hay que sustituir el adjetivo rebelde, que abandona el terreno de juego; y que sea sustituído por el nombre propio Cristiano, que entra en el terreno de juego con ganas de comerse la letra de la canción. Nada nuevo para CR7: el delantero madridista siempre tiene cara querer comérselo todo y de llevar grabada en la mente la palabra GOL. Sólo hay que sustituir rebelde por Cristiano para componer la canción perfecta para el futbolista imperfecto.

Todos somos imperfectos. Lo sé. Pero el nivel de exigencia, que lleva a esta indiscutible figura del fútbol a cobrar 10 millones de euros limpios al año, es muy alto y es aplicable a todas las facetas de un deportista de alto rendimiento. La conducta de estas estrellas del deporte deben ser ejemplares para los millones de seguidores que imitan su comportamiento y que beben de él a la hora de alimentar su forma de ser. 

Un hombre de provecho 

Si es verdad que nadie le ha tratado con amor, que nadie le ha querido nunca a él, que siempre sin razón le negaron todo aquello que pidió y que le dieron solamente incomprensión; si todo esto es verdad, tendrá que apechugar con ello porque no hay más remedio. Los humanos nos componemos de carne, huesos y algo más. Ese algo más es inmaterial y puede denominarse de muchas formas: alma, espíritu, corazón o como ustedes quieran llamarlo. Todos estamos formados de la misma materia. Y todos hemos de apechugar con las dificultades que la vida va situando en la carrera de obstáculos que es la existencia.

¿Qué pensarán, por ejemplo, los deportistas paralímpicos que están asombrando al mundo con su capacidad para competir al más alto nivel pese a las barreras que les ha impuesto la vida? ¿Creerán esos deportistas que Cristiano hace pucheros con razón? ¿Pensarán esos atletas que Cristiano merece el espacio que los periodistas estamos dedicándole (me incluyo naturalmente en la autocrítica) a su tristeza declarada?

La clave se encuentre, tal vez, en otro pasaje de la letra de la canción de Jeannette que tanto juego está dando en este artículo: “Y yo quisiera ser como el niño aquél, / como el hombre aquél que es feliz”. ¡Cuántos niños y cuántos hombres son felices con mucho menos de lo que tiene Cristiano! Mas no pienso hacer sangre con un niño que, después de este traspié, tiene una preciosa oportunidad para llegar a ser un hombre de provecho. Como el deportista que ya es.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero