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¡Qué fuerte!

Yo estuve allí

Octubre 30, 2013

No ha pasado una semana y ya casi nos hemos olvidado. Suele pasar con casi todos los acontecimientos que, por desgracia, llegan a las portadas de los periódicos y a las cabeceras de informativos de televisiones y radios. Llegó la sentencia de Estrasburgo que tumbó la Doctrina Parot, llegó la manifestación en contra de esta y en apoyo a las víctimas y, cinco días después, la indignación se evapora de las mentes y otro suceso ocupa su lugar: los seis mineros muertos en León. Eso centra ahora nuestra atención, al menos hasta ayer. Hoy o mañana, una vez ya enterrados y recuperados los heridos, otra noticia vendrá que hará que los mineros y las reivindicaciones por sus pésimas condiciones laborales pasen al cajón del olvido, y así sucesivamente con las noticias, tragedias o reivindicaciones que vayamos conociendo. Parece que fueran ex novios que se olvidan con otro novio nuevo, eso de una mancha de mora… Así parecen las noticias. Por eso hoy, cinco días después, quiero volver a recordar a las víctimas de terrorismo, asesinos y violadores que salieron a la calle el domingo en Madrid para pedir justicia.    

Yo estuve allí y vi gente venida de todos los lugares de España unidos por una sola voz y un solo propósito: justicia. Calles aledañas a la plaza de Colón parecían ríos de gente, abuelos, nietos, padres, hermanos, amigos… Y banderas, muchísimas banderas de España para apoyar justo aquello por lo que todos murieron, por ser españoles. ¡Fue una fiesta! Un animador entretuvo al personal hasta que llegó la hora de los discursos y la declaración de intenciones. Isabel San Sebastián ejerció de maestra de ceremonias y, una vez hechas las reivindicaciones, dio paso a ocho vctimas de ETA que contaron brevemente sus atentados. Después, el discurso coherente, serio, respetuoso y emotivo de Ángeles Pedraza, presidenta de la AVT. Curiosamente, varias veces se pidió respeto y educación para las víctimas y los presentes. Parece ser que hubo gritos desafortunados y se increpó a algunos miembros del Partido Popular que asistieron a la concentración. Y digo “parece ser” porque de las doscientas mil personas que allí estábamos, sólo lo vieron los de alrededor y los medios de comunicación. Para la mayoría de los que allí estuvimos fue una manifestación democrática y pacífica. Pero claro, una va y manifiesta en las redes sociales que está orgullosa de los españoles por como viví el acto y rápidamente se me echaron encima aquellos que dudan y critican todo. Que sí fue un acto de fachas, que si estaba manipulado políticamente, bla, bla, bla… Pues no señores, yo estuve allí y de doscientas mil personas sólo vi a tres jovenzuelos portando la bandera de España con el escudo del águila y a dos señores mayores con el brazo en alto y la palma abierta mientras sonaba el himno de España.

Juzgar a la mayoría por cómo actúan cuatro

No se puede juzgar un acto de doscientas mil personas democráticas y respetuosas pidiendo justicia, -nunca venganza-, por cuatro insurrectos que dan la nota. Esos jóvenes de la bandera anticonstitucional no tienen ni idea de quién era Franco, ni si quiera yo se más allá de lo que me enseñaron los libros de historia de la E.G.B. Los mayores que yo recuerdan que fue un día sin colegio cuando murió y los que vivieron bajo su dictadura, pues prácticamente ya ni se acuerdan de él. Es un pasado que hay que olvidar pero, entre esos niñatos fachas y los del PSOE, se empeñan en recordárnoslo constantemente. La manifestación del 27-O fue cívica, democrática y respetuosa en la que se reivindicó justicia una y otra vez. Jamás venganza. Yo estuve allí. Que alguien me diga qué víctima del terrorismo se ha vengado alguna vez de ETA. Nunca, nadie. Y si, había banderas de España, muchas, porque estamos en España y porque las víctimas fueron asesinadas por eso, por ser españoles. No veo nada malo en querer la bandera de mi país y estar orgullosa de ser de donde soy.

Rosana Güiza Alcaide