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Atando cabos

Ya no nos miran igual

Octubre 30, 2011

Regreso de la XXI Cumbre Iberoamericana observando con preocupación el peso específico de España en America Latina. La capacidad de influencia y de ejercer el liderazgo de nuestro país en la zona, la capacidad de persuadir a los países con mayor crecimiento como Brasil o Argentina para que sean fieles aliados en otros foros económicos, por no hablar de la capacidad de convocatoria. Ya no nos miran igual. Por razones económicas, pero también por el limitado empeño que ha puesto José Luis Rodríguez Zapatero en su política exterior con Iberoamérica a lo largo de estos últimos años.

Esta Cumbre Iberoamericana ha batido el triste récord de ser la que más ausencias de Jefes de Estado y de Gobierno ha tenido en su historia. Hasta 11 líderes de países como Argentina, Brasil, Colombia, Uruguay, justificaron sus ausencias por distintas razones y el resultado fue desolador para el devenir organizativo de este tipo de Cumbres. De 21 países, 11 no asisten, y entre ellos algunos de los que más peso económico tienen en la zona. Las razones son diferentes, pero el desplante ha sido histórico. Primero con el país anfitrión, Paraguay, por razones de rivalidad comercial y por factores internos de los países que conforman Mercosur. Como señaló el Presidente de Chile, Sebastián Piñera, “hacen falta menos Cumbres y más integración”. Para el mandatario chileno “tenemos tantas cumbres que ya parecemos una cordillera, y lo que hace falta es integrar”. Problemas internos de Paraguay con Argentina y Brasil, estos a su vez con el país anfitrión, Paraguay, a cuenta de no querer integrar en Mercosur a terceros países como Venezuela, etc. Justificaciones del desplante.

Zapatero no pudo despedirse

Pero, además de esto, también ha quedado en evidencia el poder de convocatoria de España, país artífice históricamente de este encuentro y principal impulsor “económico” de su celebración cada año. Ha sido un portazo a la presencia de su majestad el Rey, que siempre ha asistido a estas reuniones, y ha sido un mal gesto con Zapatero, que asistía a la última Cumbre como Presidente del Gobierno y que no ha podido despedirse de muchos Jefes de Estado y de Gobierno. Pero esto también tiene una explicación. La situación económica de Europa, en general, y de España, en particular, es muy diferente. En América Latina hay países ahora que están creciendo económicamente al 6, al 7, o al 8 por ciento. Países como Brasil que han tomado las riendas del liderazgo económico. Argentina creciendo a más de un 8 por ciento. Miembros del G-20. Autónomos en decisiones. Países que antes quizá preferían no dejar plantados al Rey o al Presidente español, pero que ahora las propias autoridades españolas, entienden y justifican sus ausencias. Es la realidad del momento. Hasta hace poco, EEUU y España se disputaban el liderazgo de la región. Ahora sigue estando EEUU, pero es China e India los que se disputan el mercado emergente de América Latina.

La última razón, que quizá pese incluso más que la anterior, hay que buscarla en la falta de recorrido que han tenido los gobiernos de Rodríguez Zapatero en las relaciones con los países de Iberoamérica. Lo contrario a lo que hicieron los dos anteriores ex-presidentes. Tanto Felipe González como José María Aznar se volcaron en sus mandatos con la mayoría de los países de la región, y especial con los de mayor peso económico. Rodríguez Zapatero lo hizo en un primer momento con países como Bolivia, Nicaragua o Venezuela, dejando al margen las relaciones con las economías más emergentes. Y ahora todos esos países, ya no nos miran igual.   

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio