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Atando cabos

Y si fuera Rato…

Diciembre 4, 2011

Lo de las quinielas para ministrables es uno de los deportes nacionales de los periodistas cada vez que se tiene que renovar un Gobierno. Esa quiniela se multiplica y aumenta su “bote” si lo que toca es renovar Ejecutivo después de un cambio de ciclo, y tras variar el signo político gobernante. Es el caso. Los nombres suenan, algunos se impacientan aunque lo disimulen, no quieren dar pasos en falso, los afectados no saben nada y entre ellos nadie se atreve a preguntar. Todos responden lo mismo: “eso es potestad exclusiva del Presidente del Gobierno y respetamos su decisión y sus tiempos”. Estamos en la versión marianista del cuaderno azul de Aznar. O el manejo de los tiempos del que presumía Zapatero.

Mariano Rajoy no tiene cuadernos azules ni rojos, ni su intención es presumir de manejar tiempos. Simplemente no dice nada. Y deja al resto jugar con la especulación. O con la intuición. Rajoy ya tiene diseñado el organigrama y las personas que estarán al frente de cada departamento. Pero sólo lo sabe él. Y así será hasta el 21 de diciembre, fecha de la toma de posesión y juramento de su cargo.

Pero de entre los ministrables en la quiniela hay uno que destaca por encima de todos. El “Madrid-Barça” de los ministros. El más difícil. Un triple seguro. El que será vicepresidente económico. Hay nombres para todos los gustos y sabores. Luis de Guindos, Cristóbal Montoro, Jaime Caruana, Josep Piqué, Francisco González, González Páramo, etc…Pero hay uno por encima de todos y preferido por la mayoría de los dirigentes del PP, aunque estos mismos son los que te dicen que es “prácticamente imposible que lo sea”. Rodrigo Rato. Un miembro de la dicción popular y persona cercana a Rajoy aseguraba hace poco que “sin duda sería y es el mejor”, pero “no lo será”. Aunque no sabía explicarme el por qué.

 
Rato es el deseado imposible
 

Rodrigo Rato se ha convertido es el “deseado” imposible. Todos lo quieren pero a la hora de la verdad nadie apuesta por él. Quizá eso mismo es lo que le ocurra a Mariano Rajoy. Pero lo cierto es que las razones políticas parar que Rato no pueda volver a llevar las riendas de la economía española ya no existen. Alguien podría pensar que el número 2 haría sombra al número 1. Argumento absurdo y con escaso fundamento “a estas alturas de la película”. Uno es mejor cuanto mejor es su segundo, y cuanto mejor es el equipo que le rodea. Además, Rato ya no podría aspirar a nada más porque el Presidente es Rajoy y sobre él recaerá el elogio en caso triunfar, o la crítica en caso de fracasar. Dadas las circunstancias, si Rato hace sombra a Rajoy, “bendita sombra” si es para sacar a España de la crisis en la que se encuentra. El problema, por tanto, no está en las circunstancias, sino en la decisión personal. En la de ambos. Rajoy para ofrecer. Rato para aceptar.

 

Y quizá lo primero es más difícil que lo segundo. Alguien que conoce bien al actual presidente de Bankia reconocía que Rato sigue teniendo alma de animal político. Que siempre ha sido político antes que banquero. Y que incluso podría ser un reto para él volver a colocar a España en la primera división europea. Rato conoce a todos los dirigentes europeos. A los grandes banqueros, a los grandes inversores. La trayectoria de cada uno de ellos. Rato podría estar dispuesto, pero una extraña y temo que absurda razón hace pensar lo contrario. Las mismas razones que pueden mover a Rajoy a ni siquiera ofrecerle el puesto aunque sepa que es el mejor en este momento. Entre uno y otro la casa quedará sin barrer.

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio