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Otras opiniones

¿Y si al final apareciera el corralito con cuernos?

Mayo 4, 2010

¡Tanto presumir! ¡Tanto gastar! ¡Tanto mercachifle con ínfulas de gran estadista! Todo para al final estar a punto de entrar en bancarrota como país, como colectividad y como individuos IRPF.

Aquí, lo único que funciona es la Agencia Tributaria, un tiburón ávido de sangre, sudor y lágrimas.

Empapela a los más pobres, a los más incultos, a los más desarrapados. Esta es tu gran mentira, Zapatero. Los Botín, los González (BBVA), el Zara, Florentino, Del Rivero, los de las SICAV, están bien protegidos. Pagan hasta sus mayordomos con dinero que luego desgravan; es decir, lo paga Hacienda, mientras que los pobres becarios del CSIC, incluso doctorandos, a los que pagan 1.200 euros se les retiene el 19 por ciento hasta percibir líquido 900 euros. Esta es la realidad de la España zapaterista. Palabras, farsas, mentiras, mohína.

Lo del BBVA y Panadero

Me cuentan en los aledaños de este periódico que en el BBVA se graban conversaciones privadas. ¿Se habrá convertido el banco del PP, otrora con vitola vasca, en un enorme “gulag”?

No puedo creer lo que se me cuenta. Si fuera así, habría que remitir millones de cartas, que son los clientes que dicen tener, para advertirles que esa entidad bancaria que paga a su ex consejero delegado la friolera de 3 millones de euros anuales en concepto de pensión hasta un total de 52,3 millones de euros. A un tipo nacido en 1954.

¡Viva la ética! ¡Viva el Código del Buen Gobierno! ¿Llevará ese dinero, como los antecesores, a la Isla de Jersey? ¿O se quemarán los justificantes en alguna torre Windsor como ocurrió con el “caso FG”?Y qué decir de la que percibirá Francisco González. Supongo que ese genio de la “comunicación corporativa” llamado Gregorio Panadero tendrá alguna respuesta que dar. Porque ¿qué ocurriría, por ejemplo, si BBVA al final como el resto de las entidades financieras, con ese alarde autocompasivo con sus máximos dirigentes, tuviera que echar mano del “corralito”?

Los poderosos tienen una tendencia natural a ser prepotentes con los débiles y serviles con los que tienen la vara. Es el caso del BBVA. Pero, ojo, que en momentos de turbulencias como las actuales una portera puede derribar a un primer ministro.

El profesor Barea, que de esto sabe un huevo, opina que estamos a un paso del “corralito”. ¿Devolverían entonces los Goiri, FG y demás compañeros del gran jurdó sus inmensos caudales?

La respuesta del pueblo sería terrible.

Graciano Palomo es periodista, analista político y Editor de Ibercampus.es