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Mensaje en una botella

¿Y la europea?

Octubre 29, 2015
rajoy selfies

Responder a una pregunta con otra pregunta, en lugar de con una respuesta, es algo que se conoce como responder a la gallega. Se trata de una generalización que, como cualquier generalización, entraña una gran injusticia. Evidentemente no todos los gallegos responden a la gallega. ¿O sí? Bueno, no lo sé y no quiero responder a la gallega. Sigamos. Lo cierto es que si quien responde a la gallega es precisamente un gallego, todo parece tener más sentido y estar más justificado.

El presidente Mariano Rajoy lleva viviendo en Madrid desde 1996: entonces fue llamado por José María Aznar para ser ministro del Gobierno de España, luego fue líder de la oposición ya al frente del PP y desde el año 2011 preside el Gobierno de España. Pero Rajoy había nacido en 1955 en Santiago de Compostela, había sido diputado por la provincia de Pontevedra, había presidido la Diputación pontevedresa y había ocupado la vicepresidencia de la Xunta de Galicia. O sea, que Rajoy es gallego.

Te voy a confiar las ansias mías

El 22 de septiembre pasado, con la legislatura ya languideciendo, el presidente Rajoy tuvo ocasión de auparse a la cabeza de los trending topics gracias a la gran entrevista que le hizo Carlos Alsina en el programa Más de uno de Onda Cero. El presidente del Gobierno se metió en un jardín del que no sabía cómo salir cuando el flamante premio Ondas de Radio le aclaraba que los ciudadanos catalanes no perderían la nacionalidad española en el caso de que Catalunya se independizara de España.

“La ley dice que el ciudadano nacido en España no pierde la nacionalidad, aunque resida en un país extranjero, si manifiesta su voluntad de conservarla”, recordaba el periodista al presidente. Fue en ese momento cuando Mariano Rajoy lanzó a las ondas la frase del trending topic, la de la parodia de Homer Simpson que todavía hoy sigue siendo un fenómeno viral y una de las respuestas a la gallega más bizarras de todos los tiempos: “¿Y la europea?”

Pocas veces han dado tanto de sí tres palabras, sólo tres palabras. “Con tres palabras te diré todas mis cosas, / cosas del corazón que son preciosas”, reza la letra del bolero de Osvaldo Farrés que luego dice: “Dame tus manos, ven, toma las mías, / que te voy a confiar las ansias mías”. Las tres palabras de la respuesta a la gallega de Rajoy son cosas del corazón pero también son ansias suyas.

Yo siempre me hago selfis

El presidente del Gobierno quedaba retratado en la entrevista con Carlos Alsina. Pero desde ese día ha hecho algo a lo que no estábamos acostumbrados en la Democracia contemporánea: conceder entrevistas y comparecer en público con asiduidad. Con mucha asiduidad, si lo comparamos con el pasado. Esta misma semana conversaba en TVE con Ana Blanco en una de las mejores entrevistas a un presidente del Gobierno que se recuerdan en la televisión pública. Y durante esta entrevista reconocía que no le importaba quedar retratado: “Yo siempre me hago selfis”, proclamaba Rajoy.

Ha llegado la hora de salir de los palacios, de las sedes de los partidos o de donde sea. Ha llegado la hora de dar la cara, de hablar a los ciudadanos y de responder a las preguntas en las comparecencias públicas. Ha llegado la hora de decir adiós a los plasmas y a las declaraciones en las que no se admiten preguntas. No hay preguntas inoportunas: sólo hay respuestas inadecuadas.

Y esto no va solo por el presidente. Ha llegado la hora de que Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias se desnuden. No necesitamos que la desnudez sea física, en cuyo caso Rivera lleva ventaja a los demás porque ya se ha quedado en pelotas públicamente, sino que necesitamos que se despojen del ropaje de la impostura. Y, para que no haya dudas, necesitamos que esto ocurra durante los próximos cuatro años: no sólo durante la campaña electoral. Si no, ya no cuela.

Juan Diego Guerrero dirige Noticias Fin De Semana en Onda Cero

@juandiguerrero