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El mayordomo

Y hablando de buenos zapatos…

Marzo 4, 2012

Seguro que Louis Vuitton hace buenas maletas pero ¿hace buenos zapatos?, Gucci podrá vestirnos de arriba abajo pero ¿compensa pagar el precio de su calzado?. Hoy intentaremos resolver estas y otras preguntas


Los que leemos esta página seguro que hace ya un tiempo que corroboramos una de las pocas verdades absolutas que existen en el vestir masculino; esto es, que no hay elegancia posible si esta no va acompañada de un buen par de zapatos. 

No vamos a entrar nuevamente a definir lo que consideramos “un buen par de zapatos” y lo que no. Sencillamente apuntar en este respecto que si bien no mucho tiempo atrás el precio era un factor determinante para saber si nos encontrábamos delante de unos buenos zapatos hoy esto ha dejado de ser un factor determinante. 

Si tu zapato necesita de un logo para distinguirse, esta columna no es para ti 

La entrada masiva de las grandes casas de moda en el mercado de la zapatería ha hecho que marcas como, por ejemplo, Prada, Gucci o Louis Vuitton, ofrezcan una variada colección de modelos pero cuya calidad y terminación es más que discutible. Solo como ejemplo decir que este colaborador del Extraconfidencial ha podido comprobar en persona cómo tras frotar con un pañuelo un zapato marrón de Louis Vuitton dicho pañuelo pasaba de un blanco impoluto a un marrón más que desconcertante. 

Sin embargo, el hecho de poder presumir de una gran letra G o de las iniciales LV, ya sea en la piel del zapato o incluso de una forma más que ostentosa y visible en el empeine del zapato, parece que ha conseguido que aquellos caballeros que no conseguían distinguirse por su elegancia innata hayan encontrado en estas marcas a los aliados perfectos para sus pies. 

Este fenómeno de querer presentarse frente al mundo como una persona acaudalada a través del uso de marcas de renombre no es exclusivo de los hombres. Las mujeres también parecen sufrir de esa “necesidad” de querer demostrar su alto estatus económico y han encontrado en las suelas rojas de Christian Louboutin a su perfecto aliado. ¿De verdad alguien piensa que una señora con clase necesita de unas suelas rojas para demostrar al mundo su finura y elegancia en el vestir? 

La exclusividad y calidad de un zapato la aporta la artesanía y no la marca que hay detrás de él 

Reconozco que nunca he entendido cómo no se dan cuentan aquellos caballeros, cuyo leitmotiv es presumir, que es mucho más elitista y denota un gusto muy superior el huir de esas marcas de las que tanto abusan y apostar por los productos a medida, artesanales y de calidad. 

Aunque el concepto de artesanía cada vez es más difícil de encontrar, incluso entre las marcas que hicieron de este término su tarjeta de presentación, todavía hoy hay ciertas casas inglesas, húngaras, francesas o alguna que otra americana cuyo proceso de fabricación sí justifica el que las englobemos dentro de la categoría de la alta zapatería y, consecuentemente, tengamos que pagar un alto precio por ellas. 

Si tu colonia y tus zapatos comparten la misma marca no vamos en la dirección adecuada 

Al fijamos en las marcas de zapatos con más historia a sus espaldas, como Church´s, John Lobb, Edward Green o Allen Edmond, comprobaremos que a pesar de haber sido muchas de ellas compradas por los grandes grupos de la moda, todavía conservan ese “savoir-faire” propio que las hicieron famosas. 

Cuando una marca quiere estar presente en todas las prendas que forman la indumentaria del caballero es imposible que dedique a todas ellas el mismo cariño y atención que otra que se centra solo en aquello que verdaderamente la hace única. Y consecuentemente la calidad y terminación se ven perjudicadas. 

Por ello siempre he mantenido que si tu marca preferida termina haciendo perfumes, ya solo te toca esperar a ver como la calidad de esa prenda que la encubró a la fama se esfuma en cuestión de un par de colecciones. 

El diseño y la calidad no siempre van unidos 

Es de justicia reconocer que muchas de las casas más tradicionales de alta zapatería, sobre todo inglesas, se han quedado anquilosadas en sus modelos y siguen ofreciendo el mismo tipo de horma y prácticamente los mismos diseños que se podían encontrar en sus catálogos muchos años atrás. 

Este hecho se presentó como una gran oportunidad para que otros diseñadores con mucho más gusto, sobre todo italianos, estilizaran el a veces basto zapato inglés imprimiéndole ese toque de estilo del que solo los italianos son capaces. 

Sin embargo, no siempre el mejor diseño va acompañado de la misma calidad; basta como ejemplo comprobar el lugar donde están hechos los zapatos más usados que todavía permanecen en nuestro armario para llegar a la conclusión de que la longevidad todavía es propiedad de las casas de Northampton. 

El precio de tus zapatos debería estar directamente relacionado con el tiempo que viven en tu armario 

Unos buenos zapatos deben tener una vida prácticamente ilimitada. Con un buen cuidado y una rotación semanal, un zapato de calidad debería sobrevivir a su dueño independientemente de la edad de este. 

Es cierto que los zapatos ingleses son duros; o al menos lo son en sus primeras puestas. A pesar de esa posible molestia inicial una vez “domados” y adaptados a la forma de nuestros pies se vuelven tan cómodos como los que más y un uso prolongado a lo largo de los años los termina convirtiendo en una segunda piel. 

En definitiva, la marca es importante pero cuando se trata de buenos zapatos no siempre los de las grandes casas globales de moda son las que ofrecen la mejor respuesta a ese caballero que además de querer exclusividad también busca calidad, artesanía y longevidad. 

Jeeves 

elmayordomo@extraconfidencial.com