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Atando cabos

Y el “Mesías” perdió el báculo

Noviembre 26, 2012

Artur Mas pronosticó un resultado sorprendente. Y la sorpresa le estalló en la cara. Artur Mas le dijo al Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a los pocos días de aquella “Diada masiva” que había que “escuchar al pueblo catalán”, y el pueblo catalán ha hablado. Batacazo histórico. CiU no sólo ha perdido 12 escaños, ha perdido la credibilidad de un proyecto que ha resultado un fiasco. Veremos el camino que escoge, pero lo mejor que podría hacer Artur Mas es guardar, enfriar, aparcar el discurso de independencia que ha marcado estos comicios. Mas había planteado un plebiscito y las urnas le han contestado.

Respecto al resto de los partidos. En el caso del PSC, que pierde 8 diputados y miles de votos consigue el record de obtener el peor resultado de su historia. Alfredo Pérez Rubalcaba cruzaba los dedos para que se confirmaran los primeros datos del escrutinio que situaban al PSC como segunda fuerza política, pero finalmente el PSC obtenía el peor resultado de su historia. En el caso del PSC y del PSOE, aunque el descalabro se intentara vestir de seda, descalabro se queda.  

Sería un error que CIU pactara con ERC

De forma irónica y brillante comentaba en la noche electoral  el periodista Rubén Amón  que “se confirmaba que el candidato de ERC era Artur Mas”. Cierto es que el mensaje de Mas se convertía en la copia del que siempre ha sido el original. Y los votantes se inclinaron de nuevo por el que siempre ha defendido sin complejos la independencia.

Aun así, sería un tremendo error echase en brazos de ERC porque precisamente el mensaje de los ciudadanos a CiU ha sido el rechazo a la deriva independentista. Y si ahora CiU pacta con la deriva independentista sería un doble error. Pero Mas, en su discurso tras la derrota, insistió en la idea, aunque matizada, de continuar por la senda del referéndum. Si CiU examina sus datos se dará cuenta que la sangría de sus votantes ha sido por apostar, de la manera que lo ha hecho, por las quimeras de la independencia, las estructuras de Estado y el referéndum.  

Pero ahora, Artur Mas tiene dos opciones. O pensarlo bien, y plantear su dimisión para que la coalición nacionalista vuelva a ser moderada y con vocación de pacto. O seguir huyendo hacia delante. Si elige la primera opción estará posiblemente pensando en el interés general de su partido. Si elige la segunda opción, podríamos estar en el principio del fin de una coalición hegemónica, que ha gobernando mucho tiempo en Cataluña y que se ha caracterizado, en líneas generales, por ser un partido nacionalista moderado.

De momento, Artur Mas pasó seguramente su peor noche electoral. La noche del 25 de noviembre: la noche en la que el “Mesías” perdió el báculo de un viaje a ninguna parte.      

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio