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Atando cabos

Y el faisán levantó el vuelo

Julio 13, 2011

Muchos lo daban por muerto. Otros pensaban que estaba mal herido. Y otros tantos siempre argumentaban que nunca levantaría el vuelo. Que más temprano que tarde aparecería un cazador oportuno que lo impidiera . Pues resulta que el Faisán levantó el vuelo. El Faisán ahora revolotea a la espera de alcanzar la velocidad de crucero. Y todos los que renegaban, ahora se esconden. El juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz ha procesado nada menos que a Víctor García Hidalgo, ex director general de la Policía, al comisario Enrique Pamies, jefe superior de Policía del País Vasco, y al inspector jefe José María Ballesteros por los delitos de colaboración con banda armada y revelación de secretos como presunto autores del chivatazo a ETA que en mayo de 2006, en pleno proceso de diálogo del Gobierno con la banda terrorista, frustró una operación policial contra la red de extorsión de la banda terrorista.

Los hechos ocurrieron cuando el hoy candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, era Ministro del Interior, y su sucesor en el cargo desde esta semana, Antonio Camacho, secretario de Estado de Seguridad. El Faisán ha sobrevolado sobre ellos desde el año 2006, pero todos querían quitarle importancia. Cuántas veces hemos escuchado a Rubalcaba menospreciar este asunto. Incluso mofarse de aquellos que le preguntaban. Su respuesta siempre era la misma: “es un asunto judicializado, cuando concluya la investigación, podremos hablar”. Pues la investigación está concluida. A la espera de posibles recursos, lo que queda es auto de apertura de juicio oral y sentar en el banquillo a toda la cúpula de la Policía. Ya existe procesamiento, o lo que es lo mismo, según el juez, “indicios más que racionales de criminalidad” en un delito de colaboración con banda armada.   

El GAL a la inversa


El caso Faisán, el mayor escándalo, sin duda, protagonizado por servidores públicos al servicio de servidores políticos desde el caso GAL. Un caso GAL a la inversa. En ambos aplicando la estrategia equivocada, siempre equivocada, de buscar atajos en la lucha contra ETA. En el caso GAL pretendiendo derrotar al enemigo mediante su aniquilación. En el caso Faisán, el enemigo estaba tan cerca que lo mejor era unirse a él, colaborar con él, en plena negociación facilitando la labor al enemigo.

Las responsabilidades políticas deberían comenzar por los que se encuentran ya procesados como Víctor García Hidalgo que sigue siendo secretario de organización del PSOE en Álava. Lo aparataron cuando estalló el escándalo. Y le buscaron refugio en el partido. Ha guardado un escrupuloso silencio desde entonces, incluso cuando declaró ante el juez la víspera de la Nochebuena de 2008. Negó todos los hechos y negó que el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, le hubiese dado instrucciones sobre la operación contra el Faisán. No se acordaba de nada. Hizo un increíble ejercicio de desmemoria. García Hidalgo dijo que no recordaba si algún mando policial le informó de la operación contra la red de extorsión de ETA, ni nada que tuviera que ver con el asunto. De lo único que se acordaba, dijo ante el juez, es que se había enterado del chivatazo y todo por la prensa. La memoria de García Hidalgo. O lo que es lo mismo, la valiosa desmemoria de García Hidalgo. De él depende y dependerá que no existan mayores responsabilidades políticas por encima de él.