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Mensaje en una botella

Vuelva usted mañana… o mejor el lunes

Septiembre 2, 2010

Como decíamos ayer, “todo acaba en esta vida; incluso las vacaciones”. Pero hay algo que nunca acabará en esta vasta piel de toro: las excusas. Este pobrecito hablador que suscribe el artículo no pretende remedar a Don Mariano José de Larra. Qué más quisiera el que suscribe. Sólo pretende reflejar que la vacación fomenta la vagancia en algunos casos sobresalientes.

¿Acaso no se ha topado usted durante las vacaciones agosteñas con algún empleado público o privado que le ha dado largas? Este verano ha parecido extenderse el virus del escaqueo en torno a la idea fuerza de: “Vuelva usted mañana… o mejor el lunes, que habrá más gente trabajando. Ya sabe cómo funciona este país en verano”. ¿A que le ha ocurrido a usted también?

Mas no crea el lector que esta costumbre data de tiempos modernos. He aquí un fragmento de aquel inolvidable artículo del Pobrecito Hablador escrito por Larra… ¡en 1833!:

Echando un cigarrito

…“A los cuatro días volvimos a saber el éxito de nuestra pretensión.

-Vuelva usted mañana -nos dijo el portero-. El oficial de la mesa no ha venido hoy.

-Grande causa le habrá detenido -dije yo entre mí.

Fuímonos a dar un paseo, y nos encontramos, ¡qué casualidad! al oficial de la mesa en el Retiro, ocupadísimo en dar una vuelta con su señora al hermoso sol de los inviernos claros de Madrid.

          Martes era el día siguiente, y nos dijo el portero:

-Vuelva usted mañana, porque el señor oficial de la mesa no da audiencia hoy.

-Grandes negocios habrán cargado sobre él -dije yo.

Como soy el diablo y aun he sido duende, busqué ocasión de echar una ojeada por el agujero de una cerradura. Su señoría estaba echando un cigarrito al brasero, y con una charada del Correo entre manos que le debía costar trabajo acertar”…

¿Encuentra el lector muchas diferencias entre lo que ocurre en la actualidad y lo que ocurría hace… ¡177 años!?

Los que se comen el marrón

La utilidad del mes de agosto está laboralmente demostrada. Es el mes propicio para la holganza de los que tienen poco o ningún interés por su trabajo. Es la época ideal para quejarse de los contratiempos que genera la escasez de personal y emplear horas en esa queja… hasta completar el tiempo de la jornada laboral.

Por el contrario, el mes de agosto es el peor para quienes trabajan decentemente y no rehúyen su responsabilidad ni siquiera en verano. Los que verdaderamente trabajan se comen el marrón colectivo de la España del “Vuelva usted mañana… o mejor el lunes”.

Es la misma España en la que Fray Luis de León y Don Miguel de Unamuno pronunciaron las tres palabras con las que da comienzo el artículo de este autor, modesto aprendiz de semejantes celebridades. La misma España en la que algunos trabajan en julio y otros en agosto. Es mi caso: sé bien lo que es trabajar en cada uno de los dos meses del veraneo. No es serio hablar de oídas.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

jdguerrero@extraconfidencial.com