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Mensaje en una botella

!Voy a conocer a Obama!

Enero 28, 2010

<font size=”2″>¡Por fin voy a conocer a Obama y no sé qué ponerme! Nunca he sido gótico, aunque he sido mod (todos tenemos un pasado). Pero Él, que es contemporáneo, sabrá perdonarme porque su capacidad para quedar bien en todo momento es infinita. Estoy convencido de que Él no va a defraudarme. Él nunca defrauda. ¡Qué nervios! Me siento como un chiquillo en la noche de Reyes, aunque Él sea más de Santa Claus.

Mi primera vez con Obama será inolvidable. Llevo tanto tiempo esperando que no sé qué decirle. Todo me parece inapropiado. Voy a estar ante el hombre más poderoso del planeta y no encuentro las palabras adecuadas. Prestaré atención al presidente Zapatero, que va a visitarle este jueves a la Casa Blanca. O, mejor dicho, prestaré atención al intérprete… porque Zapatero debe de seguir en el curso para pardillos de Vaughan.

¡Claro! Y Obama, ¿qué? ¿Acaso Él habla español? Pues no… pero Él es Él y ni falta que le hace. A Él se le perdona todo porque Él es El Elegido. Estoy convencido, como cualquiera que se precie de ser moderno, de que Él va a resolver todos los problemas de la humanidad.

“Yes, we can”

          Por esa razón sé que Obama vendrá a mi casa si se estropea un enchufe de la luz. Obama puede con todo, va a solucionarlo todo y a mí, que siempre he sido de Obama, no puede dejarme tirado con problemas de fluido eléctrico. “¡Toma, como a mí!”, dirá usted. “Sí, pero yo me lo he pedido antes. Se siente”.

Me da igual que Él no sepa si la luz va a 220 o a 250. Me importa un bledo que Él tenga que atender otros asuntos. También yo soy uno de sus asuntos. Y Él sabrá satisfacer mi demanda. ¿Qué es un enchufe de la luz para este seguro seguidor de McGyver?

Sé que conocer a Obama es cuestión de tiempo. Aunque ahora que lo pienso, uno de los enchufes de la luz parece haberse desprendido de la pared. No puedo creerlo. ¡Ha llegado el momento! Voy a llamarle. Ya he ensayado la respuesta que daré cuando el telefonista de la Casa Blanca me pregunte si creo que podemos resolver el desaguisado con la ayuda de Obama: “Yes, we can”.

La boda de mi mejor amigo

          Confieso que sueño con el instante de su llegada…

…”De pronto, una canción familiar: “This moment I wake up…” Oigo cantar a Aretha Franklin mientras acierto a ver cómo avanza, escoltado por los coches del Servicio Secreto, ese Cadillac blindado al que llaman La Bestia. Me levanto de la silla con un movimiento exquisito, preguntándome, buscando, husmeando el aire como un ciervo moteado.

Y entonces, de repente, la multitud se aparta… y ahí está Él… elegante, con estilo, radiante de carisma. Y Él viene hacia mí, con los andares de un gato salvaje. Y, aunque sé que no soy su única visita del día, pienso: “¡Qué demonios! ¡La vida sigue!” Quizá no habrá truco o trato en Halloween, quizá no habrá pavo en Navidad, pero por Dios… ¡seguro que habrá palique!”…

<span style=”font-family: Verdana; font-size: 14pt;”>No creo que a Él le importe que haya puesto en su boca algunas de las palabras que pronuncia Rupert Everett  en la escena del banquete de La boda de mi mejor amigo. Al fin y al cabo, Everett comparte esa escena con Julia Roberts. Y Julia es La novia de América, que viene a ser lo mismo que Michelle pero sin pasar por el altar.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero