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A renglón seguido

Volkswagen: “el cocherito leré”

Octubre 6, 2015

Seguramente que todos nos hemos visto atraídos por el sorprendente mundo que descubrimos cuando estudiantes o con el paso del tiempo a través de los didácticos espacios documentales vinculados con la naturaleza, que nos han atrapado en algún momento a todo bicho viviente frente a la pantalla del televisor o mediante cualquier receptor de imagen.

Cómo no recordar el prolijo mundo de los insectos, que no termina de dar satisfacción a los naturalistas, entomólogos y taxónomos por el inagotable manantial del descubrimiento y posterior clasificación de estos diminutos y policromados seres vivos. Exceptuando el grillo doméstico sus emparentados inquilinos de fortuna nos inquietan cuando buscan participar del cobijo que les brinda el hogar; especialmente los de débil higiene, donde se afincan con facilidad.

De entre los traqueados: un coleóptero, y más concretamente el escarabajo –sin saberlo-, se vería catapultado a la fama al estar vinculado de forma involuntaria con la industria del automóvil en los últimos años treinta de la mano de su creador: Ferdinand Porsche a petición del entonces nazido Führer, quien tuvo la idea de difundir masivamente un cocherito leré del pueblo, por el pueblo y para el pueblo: el VolkswagenHeil– “Escarabajo”.

Pasados los años la prestigiada marca tudesca ha llegado a estafar a los órganos reguladores y compradores instalando un software ful en ciertos motores diésel con mira-miento. Estamos en la era de los vehículos inteligentes, que han conseguido hacer pasar por tontos a los adquirentes; eso sí, con la inestimable cooperación del factor humano –diseñadores técnico-informáticos-. Los caballos con ruedas tienen la facultad de saber si se encuentran sobre los rodillos del potro de la ITV –el particular negociete de Oriol Pujol– para un obligado control de rutina; o bien, si están en circulación por la calzada.

Ilusionismo electrónico

Con un prodigioso sistema de ilusionismo electrónico disfrazaban el cómputo de emisiones de agentes contaminantes: Hollín y Óxido de Nitrógeno. Unos 700 mil vehículos pasados de frenada tóxica en nuestro país están pendientes de rectificación mediante un tratamiento de choque desde la factoría alemana, que tendrá que aplicar además otro en la chapa y pintura de su propia imagen. ¿Qué octanaje de confianza podrán seguir ofreciendo a sus fieles clientes? El pajarito canario Soria ha “cantado” por la siringe con contundencia, pedía la devolución de las ayudas del plan PIVE (Programa de Incentivos al Vehículo Eficiente) a la filial SEAT, pero se ha ido desinflando el neumático de las exigencias del Ministro.

Perspicaces los americanos vendiéndonos perritos calientes y dándonos sopas con Honda; digo… con Volkswagen. Levantaron, en su país, la liebre del engaño sacando el conejo de la verdad de la chistera de la supervisión y control. Por cierto, en Alemania no sé si conocen la longaniza, pero sí cabe asegurar, que atan a algunos perros de los negocios con salchichas tipo Frankfurt: el ya ex-presidente del consorcio automovilístico germano “se lo ha llevado crudo”: más de 28 millones de euros de pensión.

Que usted lo digiera bien HerrWinterkorn.

Paco de Domingo