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Mensaje en una botella

Vladimir Putin y Demolition Man

Mayo 7, 2014

El presidente ruso, Vladimir Putin ha promulgado una ley que prohíbe la utilización de palabrotas en medios de comunicación, teatros, películas, espectáculos, libros, conciertos y otras de arte. Para lograr que se cumpla su imposición, la ley establece multas de entre 40 y 50 euros para particulares; de entre 80 y 90 euros para cargos públicos; y de entre 800 y 1.000 euros para personas jurídicas. La ley también precisa que expertos filólogos serán los encargados de determinar si las palabras o expresiones empleadas en cada caso son motivo de sanción.

Podemos extraer tres conclusiones a partir del comportamiento del presidente ruso. La primera es que Vladimir Putin es un hombre con más tiempo libre del que cabía imaginarse: hay que tener muchas horas de ocio para darle vueltas a una ley sobre el uso de tacos en el lenguaje, en lugar de preocuparse por otros problemas que probablemente acucian más a la sociedad rusa. La segunda es que estudiar Filología es una garantía de trabajo en Rusia: hacen falta muchos filólogos para vigilar cómo hablan los 143 millones de habitantes que tiene el país.

La tercera conclusión es sobre los gustos cinematográficos de Putin: no hay duda de que Demolition Man es un referente para el presidente ruso. En esta película de Marco Brambilla, el policía John Spartan (interpretado por Sylvester Stallone) es descongelado después de ser congelado. La congelación es la pena a la que fue condenado por emplear métodos especialmente violentos en la detención de delincuentes.

Coito entre humanos

Una vez descongelado, vuelve a comisaría con sus compañeros y forma pareja de patrulla junto a la teniente Lenina Huxley (interpretada por Sandra Bullock). Cuando vuelve a patrullar, Spartan alucina en colores porque está en el año 2032 y han cambiado muchas cosas. La Tierra es muy distinta 36 años después de que el policía fuera congelado. De hecho, casi se queda helado al comprobar la blandenguería con la que las personas se saludan cada mañana exclamando: “¡Propicios días!” Aunque más helado se queda cuando comprueba la frialdad con la que se llevan a cabo actividades de recreo como el coito entre humanos. Pero no nos distraigamos de lo que nos ha traído aquí, que es el vocabulario del personaje central de Demolition Man.

John Spartan no es precisamente un ejemplo de orador y recurre a las palabrotas con asiduidad en su lenguaje cotidiano. Cada vez que suelta un taco, infringe el Estatuto de Moralidad Verbal y es sancionado con una multa. Una máquina expide el comprobante de la sanción cada vez que dice una palabrota. ¿Les recuerda esto a lo que va a hacer algún presidente de alguna nación que antes formaba parte de alguna unión de repúblicas socialistas soviéticas?

Como era de esperar, John Spartan colecciona comprobantes de multas durante la película y justo al final sabe darles uso de manera tan sorprendente como efectiva: se limpia el culo con ellas. El marrón no es solamente, por tanto, para el que recibe las multas. El marronazo es para las multas. La ventaja que tiene Putin es que las nuevas tecnologías quizá permitan que, aunque nuestra realidad transcurra 18 años antes que la ficción de Demolition Man, no sea necesario imprimir los comprobantes de las multas. Mejor que las manden por e-mail si eso. ¡Propicios días!

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero