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¡Qué fuerte!

Vivir contra el cáncer

Febrero 4, 2016
cancer

El cáncer, por desgracia, nos toca a todos, de una manera u otra, más cercana o lejana, pero, si no es uno mismo, todos conocemos a alguien que lo padece. A muchos se nos han ido personas cercanas porque no han sido capaces de superarlo, otros han tenido mejor suerte y han conseguido vencer esta enfermedad que, por desgracia, se asocia inevitablemente a la muerte. Las cifras son para echarse a temblar. Justo el miércoles pasado fue el Día Mundial contra el Cáncer y los medios aprovecharon para lanzar datos que, aunque quieran advertir y ser esperanzadores, no pueden evitar que un escalofrío recorra el cuerpo recordando a ese familiar que, por culpa de esta enfermedad, ya no está con nosotros. Uno de cada tres españoles tendrá cáncer a lo largo de su vida. Que lo supere o no ya es cuestión de, llamémoslo suerte: diagnosticarlo a tiempo, tratamientos efectivos y que sea lo que Dios quiera, porque el cáncer no tiene miramientos ni concesiones. Ataca sin piedad a quien menos se lo espera, desde niños a mayores sin distinción. He visto niños con cáncer que hacen “vida” en un hospital esperando que sus tratamientos funcionen. Recuerdo a una niña cuyo trasplante no funcionó y murió. A la semana siguiente, el resto de niños con cáncer jugaba con los juguetes con los que ella trasteó conmigo la semana anterior y un nuevo crío ocupaba ya su cama.

El cáncer te cambia la vida

El cáncer se cura, sí, a veces sí. Un 60% de los casos de los tumores malignos graves se curan. Pero con condiciones y si no lo has “cogido a tiempo”, olvídate de luchar porque, aunque haya tregua, no habrá salida. Es verdad que estoy siendo pesimista en este artículo y no es justo, pero no puedo evitar acordarme de los míos a los que el cáncer se llevó. Por eso dejé de fumar hace ya muchos años. El cáncer te cambia la vida. Normalmente, aunque no siempre, hace mejor persona al que lo padece y a los que le rodean. Empiezas a dar valor a las cosas que realmente importan, a disfrutar de los pequeños momentos y a ocuparnos de vivir. La felicidad no es algo absoluto sino que aflora en estados momentáneos producidos por cosas que nos pasan. Cuando uno padece una enfermedad, se dedica más a crear esos momentos de felicidad en sí mismo y en los que le rodean porque al final es lo que queda, lo que te llevas al otro mundo, esos ratos buenos en los que hemos sido felices y hemos vivido en paz con uno mismo y con el resto del mundo.

Hay más de cien tipos de cáncer que pueden afectar a cualquier parte del organismo. Mañana te puede tocar a ti o a mí. Por los que ya no están porque no lograron vencer, por los que están ahora mismo en plena batalla y por todos los que apoyan y ayudan a los luchadores, por todos van estas pocas letras, porque mañana nos puede tocar, por eso hay que VIVIR.

Rosana Güiza

rosana@rosanaguiza.com