Menú Portada
A renglón seguido

“Vice” y “Secre”

Marzo 11, 2013

Apenas hemos puesto punto y final a las carnestolendas –con permiso de Doña Cuaresma– nos disfrazamos de inanes espectadores en el carnaval del debate sobre el estado de la nación española… aún.

La chirigota de la bancada azul (partido gobernante) aplaude desacompasadamente el guión espetado por el “gallego y Brey” sobre el facistol del escenario del hemiciclo; en turnos diversos (oposición), el resto de comparsas han ofrecido su mejor réplica “dándonos la murga a base de críticas más o menos previsibles antes de esperar la pertinente dúplica de rigor del primer compareciente.

Suma todo el clac, que no asiste de balde, la cantidad de 700 orejas cobrantes y sonantes -350 asientos  para asentir, consentir y disentir sin presentir el sentir de la calle-, que oyen sin escuchar la realidad exterior, en tanto que dos inertes felinos de bronce, no leoneses, custodian los rugidos de la selva interior (hemiciclo): Daoíz y Velarde –melenas de la Carrera de San Jerónimo-, fieles a su cotidiana obligación de centinelas del presente.

No sabemos, si S.M. El Borbón ha decidido hacerse intervenir de sus hernias discales después del disco rayado de las intervenciones de sus díscolas señorías, cuyo disco duro cerebral es gris y frágil como la pizarra; con excepción de unos pocos. Algunos de nuestros representantes no distinguen entre Congreso y Parlamiento, si bien los con mucho oficio practican lo segundo en el primero con total impunidad; incluso hasta los bisoños con bisoñé.

Dos de los más populares miembros del partido gobernante, letrados de hecho  y  en  derecho,  defienden  su  incapacidad  con  unos  guiones   mal escritos o peor improvisados –el buen Dios del religioso Ministro de Interior “nos  coja  confesados”- y una categoría de contenidos, que producen incontinencia en la reflexión del ciudadano –así lo espero, o si no “la que nos espera”-, generando estupor y confusión  entre los auditores de las cuentas de sus cuentos; entre los que me encuentro.

Me refiero a los “pepeístas” Floriano, y de Cospedal, quienes se han convertido en controvertidos y más que divertidos con sus colegiadas manifestaciones.

El primero, anunciando un “contra todos”, sin nombres y apellidos, en el caso del atesorado ex-tesorero Bárcenas; después alegando en su momento la imposibilidad legal, según el Estatuto de los Trabajadores, de un despido procedente o rescisión de contrato del ex-marido de la ministra más sana del gobierno, Ana Mato.

La segunda, corrigiendo en rueda de prensa al primero, intentando desatar el nudo gordiano de la relación fraterno-política entre Sepúlveda y el partido, así como la simulación liquidatorio-contributiva en la también relación laboral entre D. Luis “el patillas”, quien presuntamente se lo llevó “por la patilla”, después de estar en el partido a partir un piñón, estallándoles la piñata a los dos licenciados.

Cabría recomendar a los dos dignos herederos de San Judas Tadeo, patrón de los imposibles, reconducir sus mejorables conductas comunicativas de fondo y forma, ofreciéndoles la maestría de Boecio en su trivium: dialéctica, gramática y retórica.

Rectificar, es de sabios” –Dolores-; pero antes… ¡hay que serlo!, querida Doña.

Paco de Domingo