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Mi Tribuna

Viaje con nosotros, Sus Señorías

Noviembre 16, 2014

Monago se arrastra por los platós en busca de árnica y encuentra lo que encuentra. Tanta comprensión entre sus incondicionales como palos en las ruedas de sus tibias explicaciones. La reacción del presidente de Extremadura en este arreón del fin semana le ha dejado a la altura del betún político. Demasiado show con papeles en mano para explicar todo aquello de los viajes y su connotación pública o privada. Demasiado.

Al menos, Monago ha puesto su cara de por medio para que se la partan. Otros y otras en su misma condición apuestan por la táctica muda de dejar que pase ante sí el cáliz mediático y a otra cosa mariposa. La política de este país ha estado marcada durante años y años por la desvergüenza. Todo valía porque apenas se sabía. Pero la defensa de Monago no ha tenido consistencia. Da igual que el Senado acredite 16 viajes para misiones oficiales. No sabemos si Monago también ha viajado en 16 ocasiones a Asturias, 16 a Galicia, 16 a Castilla y León u otras 16 a Murcia para ejercer sus responsabilidades como senador, pero parece que no, que los viajes de Su Señoría a Canarias tenían otra explicación.

Reacción tras el escándalo

Ha tenido que explotar el escándalo del Viaje con nosotros, Sus Señorías, para que los partidos reaccionen. Quiere decir que sin polémica de por medio, sin denuncias desde los medios de comunicación, la historia no cambiaría de guión y senadores o diputados harían de su capa un sayo recorriendo España a su capricho, sin ningún control, tirando de los presupuestos generales. Ahora el PP anuncia modificaciones en el reglamento para tener un seguimiento más exhaustivo de las actividades fuera de las cámaras; ahora que las encuestas amenazan y que otras fuerzas políticas, con marcado acento populista, acechan para tambalear de momento los cimientos del CIS a falta de la verdadera encuesta de las urnas.

Porque el fenómeno de Podemos no es más que la suma de muchos cabreos y la resta de enormes decepciones. En la política española hay tantos monagos que han viajado a costa del erario público, como existen otros monagos que se refugian entre la masa del Congreso y el Senado para levantar una mano en las votaciones y poner la otra para cobrar los suculentos ingresos que, por diferentes conceptos, adornan y engordan la nómina de unos parlamentarios agasajados con prebendas.

Perdida la batalla de la credibilidad

Monago ha perdido la batalla de la credibilidad pese a sus enormes esfuerzos por explicarse en las televisiones, mostrar extractos bancarios, movimientos, justificantes del Senado y lo que quiera. Todavía no sabemos a qué fue, supongamos, 16 veces a Canarias porque el Senado tiene representantes canarios del PP que, también supongamos, son los encargados de representar a su Comunidad en la Cámara y defender sus intereses.

Entre pillos anda el juego y en ese juego ya no caben más explicaciones vacías. Por cosas como esta es sencillo comprender hasta dónde llega la aceptación de la clase política y su valoración en la escala actual que sirve para la emergencia de Podemos. Nos echamos las manos a la cabeza por la amenaza de unos frikis políticos. Pero ni son frikis ni la política convencional tiene argumentos para encantarnos. Hoy todo o casi todo es corrupción o ventajismo; es decir puyoles, monagos, Chávez o griñanes

Félix-Ángel Carreras
Director de Tribuna Valladolid