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No me moverán

Ventajas de la crisis griega

Mayo 11, 2010

No hay mal que por bien no venga. La crisis griega es un descalabro para los griegos y va a costar un dineral a los europeos pero tiene sus ventajas:

La primera es que el euro se ha devaluado. Las economías exportadoras europeas que venden fuera de la euro-zona competirán mejor. Para los que venden dentro de ella no tiene efectos negativos. Alemania está acostumbrada a tener una moneda fuerte y exportar, puede decir que no le importa, pero a nadie le amarga un dulce. Por otra parte, Alemania vende a todos los países del euro incluyendo Grecia; su solidaridad económica actual es el coste de la ampliación de su mercado. Si alguien pasea por la carretera de la Coruña, cualquier día, verá que el número de vehículos de alta gama alemanes es elevado. Merkel y su ministro de finanzas bien harían en explicárselo a sus conciudadanos.

La segunda es que la reacción europea ha demostrado que a la realidad económica del euro tiene que corresponderle una mayor cohesión política. Después de la crisis griega los europeos somos más conscientes de ello. Esa mayor cohesión política requiere mayor cesión de soberanía de los Estados en las Instituciones Comunitarias, incluido el control de la confección de estadísticas y la aprobación y ejecución presupuestarias. No es posible una moneda única sin políticas económicas coherentes y coordinadas; incluyendo las fiscales.

La falta de seriedad fiscal, se paga

La tercera es que los Gobiernos de los diferentes países de la eurozona han aprendido que la falta de seriedad fiscal se paga. El coste no es solo la reconvención o la sanción de la Comisión Europea. El coste es la reacción de los mercados financieros, jueces mucho más exigentes, eficaces y rápidos que los eurócratas. El juicio de los financieros acabará desprestigiando a los políticos manirrotos y eso repercutirá en su apoyo electoral que acabará pulverizado.

La cuarta lección es que la ampliación de la zona euro debe hacerse con mucha prudencia. A las nuevas incorporaciones hay que pedirles seriedad en su política presupuestaria, seriedad en sus políticas de impuestos y seriedad en las estadísticas. Probablemente, habrá que exigir la cesión de soberanía en algunas de estos aspectos a los nuevos miembros y explicar a sus ciudadanos lo que eso significa. En otros términos decirles que ser europeo tiene sus ventajas, pero exige disciplina y sacrificios; que no sale gratis. Lo mismo hay que explicarles a los actuales miembros del eurogrupo. El europeísmo no es barato, aunque es fascinante.

La crisis griega ha puesto de manifiesto que Europa, su construcción, no es una novela de aventuras, sino un poema épico. Algo que merece la pena, pero que exige de valentía, coraje y esfuerzo. Un proyecto al que merece entregar los mejores esfuerzos de la vida de los pueblos que constituyen un sueño que se inició casi al principio de la existencia del mito del ‘Rapto de Europa’. Durante siglos la Épica europea se ha intentado a base de guerras y sangre, siempre fue un fracaso. Ahora sabemos que se exigen sacrificios de otro tipo, son menos aparatosos, más vulgares, pero más eficaces.    

José Ramón Pin Arboledas es profesor del IESE y Director del Executive MBA