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Mi Tribuna

Venganza en el PSOE y miedo en el resto

Febrero 15, 2015

No salimos de una y nos metemos en otra. Cómo son nuestros políticos. Encerrados en su mundo, se olvidan de qué y para qué están, como si el sonido exterior no fuera con ellos. Abducidos por sus incansables ansias de poder, sus guerras internas transmiten una sensación de desazón para los que asistimos a estas batallas cainitas: ¿realmente les importamos algo los que estamos fuera de su círculo? 

Este fenómeno del pequeño Nicolás dijo una vez en televisión que estar dentro de la política le había permitido conocer diferentes maneras de actuar para llegar a la conclusión de que los políticos solo trabajan para ellos y sus amigos. No pretendo convertirme en altavoz de las filosofías de este jeta profesional pero, en este caso, no le falta razón. 

Otro capítulo para afianzar el poder

¿Acaso alguien cree que la crisis en el Partido Socialista de Madrid obedece a resolver un problema común? Esto no es más que un capítulo importante de esas luchas por afianzar el poder aunque sea a costa de dinamitar una Federación; una exhibición de músculo político para marcar territorio y pregonar con el escándalo eso de “aquí mando yo”.

Siempre he pensado que los partidos carecen de democracia interna. Pero todos. Por mucho disfraz o envoltura que se quiera dar a los procesos, al final manda quien manda y es su criterio o el de unos pocos lo que se acaba imponiendo. En este caso, la discutida figura del secretario general ha querido dar un golpe en la mesa para intentar cerrar los debates sobre su liderazgo. Hacerlo en Madrid otorga al movimiento un realce superior y muy mediático con respecto a otros puntos de España. No es lo mismo cargarse al jefe de Madrid que al de Albacete, por poner un ejemplo facilón. Y eso es lo que ha escenificado Pedro Sánchez. Ahora bien, lo que debe o debería saber son los efectos directos o colaterales de este empujón al abismo que ha puesto en marcha, porque de su resultado se juega buena parte de su futuro. De momento, todo suena a enredo que ni siquiera se detiene en Madrid. En Zamora, donde en las últimas elecciones el PSOE puso de número uno al ministro de Justicia, también han liquidado el partido y lo han dejado en manos de una gestora. Es difícil entender así que estemos ante un partido unido y cohesionado.

Sensación de venganza

La percepción externa no traslada precisamente un criterio político y más bien suena a vendetta mirando al tendido andaluz, que es la madre de todas las batallas en este PSOE descompuesto. Estas peleas internas fagocitan al nuevo enemigo que responde al nombre de Podemos, imperturbable entre la tormenta de los 700.000 euros de Monedero sin justificar, como no tiene justificación alguna su mirada hacia otro lado mientras siguen adoctrinando el escenario político de España. Pero como se han puesto de moda, ahí están las encuestas que les respaldan a ellos y nos asustan a los demás por sus inevitables consecuencias.

No obstante, en todos los sitios cuecen las discordias. A Pablo Iglesias le han dado un toquecito con ese amago de contestación interna por los resultados parciales de Madrid y las críticas públicas de quien piensa que el tema de Monedero merece, al menos, una explicación pública en lugar de lanzarse al ataque dogmático escondiendo al personaje afectado en el rincón de los apestados. Demasiada mochila acumula Podemos en su corta historia como para presentarse en plan adalid de la limpieza democrática. De Errejón a Monedero, pasando por Tania, se acumulan los problemas de esos que dejan huella en forma de duda: ¿Si esto ocurre cuando les acabamos de conocer, de qué nos enteraremos pasado un tiempo? 

Hay quien apunta a la alternativa de Albert Rivera, que no es una mala opción si buscamos algo nuevo y limpio. Nuevo, porque ya sabemos que el PP no hará experimentos con gaseosa. Después de analizar sus diferentes encuestas internas, ha decidido apelar a la seguridad de los candidatos que han conseguido buenos resultados. Por eso ha confirmado la continuidad de Monago en Extremadura y Herrera en Castilla y León, aunque éste propusiera en su momento que había llegado el momento de iniciar un proceso de cambios en una Comunidad que ha venido acumulando mayorías absolutas para los populares en los últimos veinticinco años. Pero en política mandan las circunstancias y el escenario actual no es el mismo que hace un tiempo, cuando alguien apretó una tuerka que puso en marcha la maquinaria mediática de Podemos. Y así estamos.

Félix Ángel Carreras
Director de Tribuna Valladolid