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Mensaje en una botella

¡Venga!

Mayo 29, 2013

Apresúrate. O, como proclama la abuela de la fabada,: “¡Dai prisa, dai prisa!” Pero si ahora tenemos prisa ya sólo se lleva decir: “¡Venga!” Bueno, se lleva decir “¡Venga!” En todo momento y en cualquier lugar. Ya no hay afirmación que valga. No se escucha responder “sí” porque ahora decimos “venga”. Ya no hay conformidad que proceda. No se oye contestar “de acuerdo” porque ahora se estila “venga”. Ya no hay despedidas al uso. No es posible exclamar “adiós” porque no se concibe otra forma de despedirse que no sea “venga”.

La vida se ha convertido en un venga que no deja de llegar porque siempre está viniendo. Venimos a este mundo a la hora de nacer, luego crecemos, más tarde nos reproducimos y finalmente nos marchamos para siempre a la hora de morir. Y es en ese postrer instante cuando la expresión que nos ocupa cobra pleno significado. Es en el último adiós cuando parece tener más sentido que nunca un buen venga. Venga, que la vida son tres días y nos pasamos dos de ellos diciendo venga.

Espíritu de síntesis

Vas a comprar al supermercado y la elección del embutido se rubrica con un venga. Te declaras pidiendo en matrimonio a tu churri y a tu churri sólo le sale de dentro un venga. Te detienes en medio de la calle a saludar a un vecino casi olvidado y, al despedirte, sólo se te ocurre un venga. Tienes ante tus ojos el contrato de tu vida con unas condiciones laborales que te recuerdan a la prehistoria y todo cuanto aciertas a decir antes de firmar es venga.

Y venga decir venga. Venga resumir el discurso en una sola palabra. Es lo que en la Facultad de Ciencias de la Información llamaban espíritu de síntesis cuando nos enseñaban a ser periodistas. Pero observo que hay muchos que no estudiaron la misma carrera que yo y llevan el mismo espíritu de síntesis en las venas. España está llenándose de periodistas y yo sin saberlo. ¡Cielos! Mejor dicho: ¡Venga!

Ahora sí que me entra la prisa, parezco la abuela de la fabada y me largo a contarle a mi director que ningún otro periodista escribirá esta columna como lo hago yo. Me temo que Gregorio Fernández del Amo tendrá que repasar mis textos para comprobar la afirmación. Espero que con un poco de suerte, me apruebe. Cruzo los dedos y sólo espero escucharle decir: “¡Venga!”

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero