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Mensaje en una botella

Vámonos de puente y luego ya veremos

Diciembre 1, 2011

El acueducto de Segovia, que es la mayor obra de ingeniería que dejaron los romanos en España, mide unos 15 kilómetros. Su tramo más conocido es el llamado puente del diablo, que atraviesa el corazón de la ciudad y tiene una longitud de unos 800 metros. Bien, pues el acueducto de Segovia se queda corto si lo comparamos con el puente de la semana que viene.

Estratégicamente situados entre el martes y el jueves se agazapan tres días laborables que van a ser tomados por una parte de la población española como quien se toma un chupito: a sorbos o de un solo trago. España está a punto de cerrar por vacaciones. Este columnista servidor de ustedes ha oído ya a unos cuantos decir: “Bueno, pues nos vemos ya dentro de diez diítas”. O, lo que es peor cuando se trata de una gestión que te corre prisa: “Oye, pero esto te lo tendré dentro de diez días, después del puente”.

Da igual que la prima de riesgo sea peor que la suegra de cuidado. No importa que el paro sea como un caballo enloquecido que pueda mandarnos de una coz al otro barrio. Da lo mismo que la Navidad aceche ya con sus gastos de diciembre y su cuesta de enero. Es hora de tomarse un respiro. ¿Quién ha dicho que lo peor ha pasado? ¿Quién puede descartar rotundamente que lo peor esté por venir? Mejor aferrarse a la máxima que el dueño de un bar de mi barrio ha colgado en su local: “Come y bebe, que la vida es breve”.

Todos somos hijos del Señor

Vámonos de puente y luego ya veremos. Cuando volvamos, ya pensaremos lo que hacemos. Si queda algo en la cuenta corriente, nos lo fundimos en Navidad. Si no queda nada, quemamos la tarjeta de crédito. Luego, en enero, ya veremos que hacemos con la cuesta. Para entonces ya habrá anunciado Rajoy sus primeras medidas. Antes de ese anuncio ya ha tenido tiempo de reunirse con el presidente de los empresarios y con los líderes sindicales.

Los sindicalistas se han ocupado de aclarar que el presidente electo les ha encargado un acuerdo para la  reforma laboral. Pero también se han ocupado de ponerle fecha: deben tenerlo resuelto a la vuelta de Reyes. O sea, que hasta el lunes 9 de enero, no hay nada que hacer. Si son creyentes, los sindicalistas confiarán en que los Magos de Oriente les traigan el acuerdo como regalo. Y, ¿si no son creyentes? Pues también. ¿Cuándo ha sido impedimento ser ateo para celebrar cualquier fiesta cristiana en este país? ¿Acaso no tenemos todos los mismos derechos? ¿No somos todos hijos del Señor?

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

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