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Mensaje en una botella

Vacaciones ejemplares de Semana Santa

Abril 14, 2014

Los diputados españoles tienen 18 días de vacaciones en Semana Santa, que es el doble de los que tienen los estudiantes. Pero este año, el final de la Semana Santa casi va a juntarse con el principio del puente del Primero de Mayo. Esto significa que un diputado raso volverá al tajo el martes 29 de abril y 24 horas después volverá a despedirse del Congreso, porque el miércoles 30 ya estará otra vez libre hasta el martes 6 de mayo.

Los 18 días de Semana Santa y los cinco días del puente del Primero de Mayo dan como resultado 23 días libres de un total de 25 días seguidos. Si esto fuera un videojuego, estaríamos hablando de alcanzar la última pantalla en un tiempo récord. Si esto fuera lo que realmente es, estaríamos hablando de una vida tan cómoda como poco ejemplar.

Mi respeto por la Democracia y por quienes la encarnan es tan conocido por los lectores de esta columna, que no considero necesario presumir de él. He defendido tantas veces la honorabilidad de quienes deciden dedicarse a servir a la sociedad, que es completamente innecesario que vuelva a hacerlo. Por eso me siento absolutamente cargado del poder de la razón para opinar libremente sobre la materia que hoy nos ocupa.

El caudal de días libres del que dispone los diputados me parece excesivo. Todo trabajador se hace acreedor al descanso como consecuencia de los días que dedica a laborar. Faltaría más. Pero todos los trabajadores no disfrutan del número de días libres del que disfrutan sus señorías. Quienes tenemos la fortuna de disponer de un empleo y de poder descansar durante la Semana Santa, podemos darnos con un canto en los dientes si conseguimos librar toda la semana. Si no es posible, tampoco es mal remedio disponer de cuatro días</strong> seguidos de descanso (desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Resurrección en unas comunidades autónomas y desde el Viernes Santo hasta el Lunes de Pascua en otras).

La Democracia se mejora desde dentro

En estos tiempos en que los cargos públicos reconocen en voz alta el descrédito de su desempeño, sería bueno encontrarnos con casos ejemplares. Y una empresa ideal para dar ejemplo es la que está radicada en la Carrera de San Jerónimo de Madrid. La sede de la soberanía nacional tiene un eco tan importante que lograría un efecto multiplicador si se pusiera manos a la obra.

Desde aquí propongo al presidente Jesús Posada que, a su regreso de las vacaciones de Semana Santa, se reúna con los portavoces parlamentarios de la Cámara y les proponga una modificación del Reglamento del Congreso de los Diputados. En esa modificación podrían fijarse unos períodos vacacionales más acordes con la sociedad en la que viven, a imagen y semejanza de los ciudadanos a los que representan.

Nosotros, los ciudadanos que les otorgamos las actas de diputados con nuestros votos, nos sentiremos más próximos a ellos si comprobamos que ellos se sienten más próximos a nosotros. Quienes defendemos que la Democracia se mejora desde dentro y no rodeando el Congreso con algaradas de dudosa constitucionalidad, quedaremos más satisfechos con el funcionamiento de nuestro sistema político.

Es sólo una idea. Pero me da la impresión de que esta idea es compartida por unos cuantos de ustedes. Puede que sean cientos. Quizá sean miles. Tal vez, millones. ¿O no? Feliz Semana Santa.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero