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Mensaje en una botella

Urdangarín y los balcones de a 5.000

Febrero 23, 2012

La declaración de Iñaki Urdangarín en los juzgados de Palma convertirá este sábado a la capital balear en la capital de un espectáculo que promete emociones fuertes. Serán especialmente fuertes las emociones de algunos vecinos de los juzgados, que no van a necesitar jugar a la Lotería para que les toque un premio. Algunos programas de televisión están dispuestos a aflojar el bolsillo a cambio de poder situar sus cámaras en un lugar privilegiado para captar las imágenes del duque de Palma entrando y saliendo de los juzgados.

El lugar privilegiado es uno de esos balcones de a 5.000. Sí, amigos: 5.000 euros es la cantidad que pueden llegar a pagar los interesados  por unos segundos de gloria, que pueden ser minutos si Urdangarín tiene a bien hablar con los periodistas cuando acabe de prestar declaración ante el juez José Castro. En ese caso, la inversión habrá resultado más rentable para los programas televisivos de referencia y menos rentable para el vecino de los juzgados que haya alquilado su balcón, que podía haber pedido el doble de dinero si lo hubiera sabido. Pero aquí no puede salir ganando todo el mundo.


La declaración del duque de Palma promete convertir los alrededores de los juzgados de la capital balear en un campo de batalla. La lucha que se librará a pie de micro, en las puertas de los juzgados, puede dejar muchos damnificados. Tal es el interés de millones de personas por ver y oir a Iñaki Urdangarín. Porque no me cabe duda de los españoles cambiarán su agenda de este sábado para ajustarla al seguimiento informativo de la declaración del duque de Palma. A unos no va a quedarnos otra salida (el que suscribe es un ejemplo de ello) porque nos toca trabajar. Pero, ¿les queda otra salida a los demás?

 

¡Qué cosas tiene mi novio!

 

En los dos sábados anteriores se han producido las primeras declaraciones del caso que investiga el juez Castro. Las dificultades con las que se han encontrado los periodistas han sido considerables. Los inhibidores de frecuencia (esos aparatitos que anulan el funcionamiento de los teléfonos móviles por motivos de seguridad) han provocado que los informadores las hayan pasado canutas para entrar en directo en los programas de Radio que daban cuenta de la noticia. Ya pueden imaginar que, ahora que toca declarar a Iñaki Urdangarín, la acción de los inhibidores puede hacer que los teléfonos móviles se conviertan en objetos de atrezzo.

Esto promete. El yerno “poco ejemplar”, según definición del Rey transmitida por la Casa Real, deberá explicar si se quedó con dinero público para su beneficio personal. Mientras, muchos españoles se mueren por ver y oir a quien supuestamente se ha aprovechado de ellos. ¿Cuántos balcones de a 5.000 podrían haberse alquilado con la pasta gansa que está en liza en este proceso judicial? ¡Qué cosas tiene la Justicia! ¡Qué cosas tiene la vida! Y, de haberlo sabido antes de casarse, quizá la infanta Cristina hubiera exclamando lo mismo que la actriz del anuncio de pastillas que despejaban la nariz y suavizaban la garganta: “¡Qué cosas tiene mi novio!”

 

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero