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Los puntos cardinales

Unión Europea: nuevo equipo, nuevos retos

Noviembre 4, 2014

Uno de los problemas de las instituciones europeas es su enorme lentitud. Quizá sea por su tamaño elefantiásico y la complejidad de los organismos comunitarios que albergan, pero no parece normal que la nueva Comisión haya echado a andar casi seis meses después de que se celebrasen las elecciones a la Eurocámara. La verdad es que el equipo que lidera el luxemburgués Jean Claude Juncker junto al polaco Donald Tusk y a la italiana Federica Mogherini empieza su andadura sin resuello.

La ex ministra de Exteriores de Matteo Renzi y nueva responsable de la Diplomacia Europea ha debutado valorando el resultado de las elecciones rebeldes en la zona suroriental de Ucrania, obligada a calibrar los adjetivos después de haber sido catalogada por algunos de sus colegas y en su propio país de demasiado condescendiente con Vladimir Putin cuando estalló la crisis secesionista. Esta ex comunista reciclada llevaba muy poco tiempo como titular de Exteriores italiana y esa falta de experiencia también supuso un baldón antes de que fuese designada. Buena conocedora de Oriente Medio, lo primero que tiene sobre su mesa es la gestión del reconocimiento unilateral que Suecia ha hecho del Estado Palestino y que en la práctica supone socavar cualquier posición común de los veintiocho.

Recuperar el protagonismo internacional

Mogherini, por cierto, siempre ha sido una firme defensora de la causa. La nueva Comisión tiene ante sí importantes desafíos y puede aprovechar la ocasión de recuperar el protagonismo internacional perdido si se evidencia la temida parálisis política en Estados Unidos en los dos años que restan del mandato de Barack Obama. Europa hace frente a la amenaza de la extensión del yihadismo y al fenómeno del reclutamiento de combatientes en países comunitarios, con el riesgo que supone su regreso al hogar.

En el frente oriental del que hablábamos tiene que existir una coordinación absoluta con la OTAN para evitar, por ejemplo, que cazas de combate rusos sigan entrando en el espacio aéreo occidental como los niños cuando se cuelan en el salón a ver la tele burlando la prohibición paterna. Los veintiocho saben también que es casi imposible alejar el fantasma de una nueva recesión si las naciones más poderosas y con mayor músculo político y financiero dan muestras de una progresiva debilidad. Tal es el caso de Francia o de la propia Alemania. Los tiempos venideros van a ser determinantes para conocer si existe un verdadero europeísmo por convicción en los nuevos responsables comunitarios que sirva para realimentar la confianza en las instituciones, en los valores y en el espíritu que inspiró el sueño de la construcción continental.

Auge de los partidos antieuropeos

El auge de los nuevos nacionalismos populistas antieuropeos en estados fundadores como Francia o la vuelta de tuerca contra el acervo europeo de David Cameron en clave interna electoral británica son también retos para el trío Juncker-Tusk-Mogherini. La Europa de los tiempos de la Comisión Délors sólo es ya parte de nuestra memoria. Fueron aquellos tiempos de liderazgos nacionales con una firme vocación de construir la casa común.

 El descrédito no se había adueñado de las opiniones públicas ni una crisis como la reciente había forzado a los ciudadanos a sacrificios como los exigidos por la Troika. Para muchos quedará en el recuerdo que la Europa de Durao-Van Rompuy-Ashton ha sido más una carga que un salvavidas, un conjunto de políticos más preocupados en la pervivencia de los bancos que en los derechos de unos ciudadanos que cada vez muestran mayores reservas por lo que han sufrido en sus propias carnes. O sea, en sus propios bolsillos. Bueno sería saber qué tienen en mente los nuevos responsables de la unión para recuperar el entusiasmo de griegos o portugueses, o incluso de un buen número de españoles que no han acabado de comprender que la principal prioridad de Bruselas y de Berlín haya sido la salvación del sistema financiero, mucho más preocupados por Frankfurt que por Atenas.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.