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A renglón seguido

Unción de inocencia

Abril 6, 2017
presidente-murcia

Dentro del variopinto espectro de cargos públicos, políticos, asesores, personal de confianza, de libre de designación…, para indignación –por sus obras los conoceréis- del público en particular, anidará, sin duda, un nutrido número de fervientes pájaros catolicones veneradores de la Virgen de la Asunción, mismos que, llegado el caso, no asumirán ninguna de las correctoras figuras que recoge el vasto e implacable Código Penal.

´To´ quisque investigado/da (antaño imputado/da) enarbola la figura de la constitucional presunción de inocencia, vecina enemiga que reside en la otra punta de la ciudad de la asunción de culpabilidad. Parece que el que no se acoge a ella, o es un pánfilo, o se encuentra dirigido por un inexperto leguleyo de oficio con muy poco oficio y escasa pericia.

¿Cuánto dura?; ¿Qué extensión tiene en el tiempo?; ¿Cuáles son los límites de su vigencia? Según el grado de conveniencia, unos sostienen que hasta la apertura del Juicio Oral. Otros, hasta que no se establece una sentencia condenatoria emitida por un Tribunal. Una cualificada mayoría, hasta que no se establezca una resolución, en calidad de firme, proveniente del T.S.; y, finalmente, los elegidos para su dudosa gloria, basan sus expectativas en la ulterior decisión del Tribunal Europeo de Justicia.

¿Y si con el paso de los tiempos el no confeso, pero sí convicto o sancionado, contara con la indulgencia del celestial Administrador único de los territorios del Más Allá reconviniendo el fallo de los puñeteros señores de negro (España) o granate (Tribunal de la U.E.)? ¿Cabría concederle otra segunda vida, como acto de compensación y desagravio, a través de una reconfortadora reencarnación en mediador experto en el uso de la sindéresis y  epiqueya?

El que fuera presidente de la Comunidad de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, deja, contra su voluntad –¡cómo no!-, el carguito “por responsabilidad” entre el boato de los suyos y en medio de una pública autoinmolación incruenta. El argumento: para que la oposición no forme “un gobierno” del ´tripartido´, un modelo de mandato que sería altamente pernicioso para sus paisanos. De qué capacidad de sacrificio y entrega disponen algunos cargos electos, quienes en calidad de salvadores patrios, aspiran a convertirse en auténticas insuperables sequoias.

Menos mal que la vara de medir en la que se apoya la naturaleza es implacable, y no consulta sus decisiones con el reino animal racional sabedora de que todos somos prescindibles. Incluso los altos cargos, que desembarcan en los muelles de la política para permanecer amarrados al noray del poder, varando los más ¿despistados? en los arenales de la corrupción, de los que, debido a los abundantes bancos con prietos fajos de peces ´violeta´ (con los que se ponen morados), no muestran apego a alguno por ser rescatados, papel, el de punitivo socorrista, que le corresponde en último término a la estricta UME judicial.

Murcia, ¡qué hermosa eres! Que no mangoneen tu Manga y laguna del Mar Menor para no pasar a mayores y tu salada sangre hortofrutícola no llegue al rio… Segura.

Paco de Domingo