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¡Qué fuerte!

Una noche mágica

Enero 4, 2012

Esta noche es mágica. Aunque pasen los años, nunca se debe perder la ilusión en la Noche de Reyes. Es una recomendación personal, ya que, por experiencia, es mejor esperar a que Melchor pase por casa, que acostarse pensando en el carbón, porque, siendo positivo, siempre puede caer algo. La ilusión inunda las calles de las ciudades; tiendas, centros comerciales y, por efecto rebote, bares, restaurantes… Son días de consumo, días en los que se saca de donde no hay para cumplir los sueños de las personas a las que queremos. A veces, cuando no hay mucho, basta con hacerlo con cariño para ver una sonrisa en la cara del prójimo.

Los mejores regalos

Si pudiéramos elegir un regalo para abrir mañana por la mañana, en pijama, con las zapatillas de casa, los pelos revueltos y la cara de sueño, creo que no serían materiales. Salir de la crisis no estaría nada mal. Tampoco sería mal regalo que las cifras del paro fueran bajando a lo largo de los meses de este año nuevo. Que todos los que han trincado pasta que no es suya y que pertenece a todos los españoles la devuelvan –es preferible que devuelvan lo robado a que vayan a la cárcel ya que en prisión, también nos sale por un pico mantenerlos-.

Sería maravilloso que las compañías de telefonía dejaran de tomarnos el pelo con sus facturas en las que aparecen mensajes que te cobran por duplicado, con servicios de mensajería dados de alta automáticamente sin tu consentimiento, cobro de llamadas que no has realizado, que pusieran facilidades a la hora de darte de baja de un servicio de Internet… podría seguir con cantidad de casos, pero estos son suficiente ejemplo. ¿No me diga que no sería un buen regalo de Reyes que el nuevo Gobierno subiera las pensiones mínimas pero dejara quietas las máximas? Y ¿qué me dice de eliminar a los liberados sindicales de los trabajos que no hacen nada por los trabajadores y viven del cuento sin dar un palo al agua? Abrir el paquete del Gobierno en el que viene el regalo del “autorecorte”; eliminación de coches oficiales, cargos de confianza, sueldos vitalicios y tantos gastos innecesarios de los que abusan por su condición de políticos. Y ya que nos ponemos, que haya otro regalo bajo el árbol en el que vengan políticos honestos. Otro buen regalo sería que los autónomos pudieran gozar de las mismas condiciones que el resto de trabajadores.

Podría seguir enumerando sueños para que se cumplieran esta noche. Ya he deseado abrir mañana unos cuantos regalos. Ahora le toca a usted hacerlo. Termine de redactar esta carta a los Reyes; piense, desee, sueñe, ponga sus zapatos, y no olvide la copita, una galletita para Melchor, Gaspar y Baltasar y el agua para los camellos, que la noche es fría, larga y dura y Sus Majestades, los Reyes de Oriente, tienen mucho trabajo por delante. Ojalá se cumplan todos sus sueños y los de los suyos. Feliz y mágica noche.

Rosana Güiza