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El mayordomo

Una mañana en la playa

Julio 25, 2010

Bañadores tipo boxers, camisas de lino o sombreros jipijapas serán nuestros perfectos acompañantes en las soleadas mañanas de arena y mar


Hace ya casi un año apuntábamos que si sorprendíamos a un caballero en la soledad de su hogar vistiendo como si esperase una importante visita, seguramente estaríamos frente a todo un señor.
Igualmente, no son pocas las ocasiones en que hemos establecido la importancia de vestirse para uno mismo sin pensar a quién veremos o qué reuniones afrontaremos. Cuando uno cuida su aspecto lo hace para todo momento y ocasión. De nada sirve que nos transformemos para una cita importante si al llegar a casa rápidamente nos desprendemos de esa ropa y volvemos a  vestir esa camiseta que llevábamos hasta poco antes de aquella señalada cita.
El encontrarnos en estos meses de descanso no debería ser excusa para descuidar nuestra vestimenta. Qué duda cabe que el relax que experimentamos durante las vacaciones se transmite también a nuestra ropa y es más que lógico que no añoremos durante unas semanas la corbata o el cuello abotonado de la camisa de vestir.
Sin embargo, debemos tener cuidado de no caer en un relax excesivo y “transformarnos” en otra persona en las semanas de vacaciones.
Uno de los lugares donde más se aprecia este relajamiento es en el vestir en las playas. Hoy es cada vez más desmotivante acudir a algunas de nuestras playas debido a la ordinariez allí reinante. En ellas acampan por igual desde enormes tatuajes y camisetas de tirantes hasta bañadores braga que golpean nuestra vista sin ningún tipo de compasión.
Hoy la oferta de ropa de baño de caballero ha aumentado considerablemente y contamos con prendas que nos permiten acudir a la playa perfectamente arreglados para disfrutar, si así es nuestro deseo, de los potentes rayos del sol.
Si somos de los que todavía no hemos descubierto las bondades del nudismo, estaremos de acuerdo que la prenda a la que más atención debemos prestar cuando acudamos a la playa es a nuestro bañador.
A pesar de la reciente moda de vestir bañadores tipo braga, si la naturaleza no nos ha agraciado con un cuerpo similar al de Cristiano Ronaldo, siempre un bañador tipo boxer sentará mejor a la mayoría de los mortales. Pocas cosas son menos estéticas que una barriga de generosas proporciones descansando, cuando no tapando, un bañador tipo slip.
Los polos son perfectos para las mañanas de playa. Aunque hoy las principales marcas de moda hacen camisetas de bella factura, un polo siempre resulta más elegante. Igualmente, una camisa de lino es una opción perfectamente válida además de ser la opción más fresca y elegante.
Optemos por una alternativa u otra, de lo que siempre tendremos que huir es de bajar a la playa con el torso ya descubierto o acompañado de una camiseta de tirantes.
Si bien desde esta columna nos hemos hecho eco de lo inapropiado de la costumbre de vestir sandalias tipo Havaianas en cualquier situación en nuestro país, cuando de ir a la playa se trata, estas ligeras sandalias son unas perfectas aliadas.
Tan malo es pecar por defecto como por exceso por lo que tampoco debemos acudir a la playa con un conjunto recargado o forzado. Por ello, la costumbre de ciertos caballeros de vestir en determinadas playas españoles zapatos tipo mocasín, más propios de una terraza de verano que de una mañana de arena y mar, no parece lo más acertado.
Como ya apuntamos hace algunas semanas debemos huir de llevar la casa a cuestas a la playa. Esa imagen desgraciadamente tan frecuente en nuestras playas del turista de ciudad acompañado por su sombrilla, la nevera, los tuper de la comida, la enorme bolsa de cremas para antes, durante, después y las de por si acaso, no ayuda para nada a posicionar nuestras playas como referente de ninguna elegancia.
Una pashmina nos puede hace las veces perfectamente de toalla y además nos será infinitamente más cómoda de transportar por su ligereza.
Si desgraciadamente atrás quedaron los años donde podíamos presumir de peinar una generosa cabellera, nada mejor que un sombrero para cuidarnos de los nada recomendados rayos solares en la cabeza.
Si no nos atrevemos con la majestuosidad de un sombrero Panamá, que no de un sombrero de paja, podemos optar por uno de ala más estrecha adornado por alguna cinta de color. También existen sombreros de tela que, aún siendo menos elegantes que los tipo Panamá, siempre serán una opción más adecuada que cualquier tipo de visera o gorra tipo béisbol.
Otros accesorios como unas gafas de sol no solo complementarán nuestro look playero sino que además son toda una necesidad para cuidar nuestros ojos. La elección de las gafas de sol es algo muy personal, sin embargo deberemos huir de ciertos modelos americanos más propios de ser vestidos sobre unos esquís que sobre una toalla.
Igualmente, si no queremos que la sal estropeé nuestros queridos relojes suizos, la playa nos brinda la ocasión perfecta para introducir un toque de color a nuestras muñecas con relojes de plástico y de colores alegres que cada año lanzan al mercado ciertas marcas relojeras.
Esperando que todos vosotros disfrutéis del verano con clase y estilo solo me queda agradecer a la dirección de este periódico y a todos vosotros que, con vuestras miles de visitas, hayáis permitido que El Mayordomo cumpla su primer año de vida.
Deseando vernos todos de vuelta el primer lunes de Septiembre, recibid mi más sentido agradecimiento.