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Otras opiniones

Una mañana en el Retiro

Mayo 5, 2010

…Malabaristas del amor buscando sexo desenfrenado con miradas implacables y gestos furtivos; cuadriculados mozarrones agarrados a las ramas de los árboles ejercitando sus abdominales; barrigudos de aspecto feliz dejándose querer por sus esposas; patinadores expertos y skaters primerizos dando sus primeros tumbos por las callejuelas del parque; mujeres de avanzada edad observando incrédulas besuqueos y tocamientos entre hombres del mismo sexo; adolescentes imberbes jugando al fútbol e imaginando un futuro prometedor; apetecibles veinteañeras con bikini tostándose al sol;  camareros sudorosos sirviendo cocacolas desventadas y pinchos de tortilla; renacuajos sonrientes dibujando estrellas con palillos; barquitas repletas de pasión navegando sobre un agua verdosa y algo pestilente; artistas callejeros demostrando su valía; vendedores de humo alicatados con sombreros y camisas de algodón; videntes y tarotistas leyendo pasado, presente y futuro; turistas desgreñados inmortalizando escenas cotidianas; cantantes internacionalmente desconocidos deleitando entre helados y agua congelada; estudiantes con gafas y miradas desconcertantes repasando apuntes en voz alta; ciclistas aficionados y con el torso desnudo pedaleando sin cesar; gente dubitativa llorando en el césped reseco; exposiciones fotográficas abandonadas; fantasmagóricos recovecos en los que los intelectuales leen apesadumbrados libelos irreconocibles; mendigos infelices reclamando atención; masajistas sin título ofreciendo sus servicios; bohemios fascinantes ataviados con harapos llamativos; mujercitas encorsetadas en imposibles camisolas mascando chicle; pijos engominados con gafas de sol; tíos musculosos enseñando el culo para provocar; policías en moto, revisores del parque y seguratas infumables; sueños rotos entre matorrales frondosos; padres de familia contando chistes; momias humanas mojadas en caros perfumes; almas vagantes sin saber dónde ir; rostros pálidos en busca de sonrisas; vendedores ambulantes de pulseritas de cartón; personajes de cómic y dibujos animados regalando monigotes y globitos alargados; niñas jugando con las manos; abuelitas indefensas recién salidas de la peluquería; cantaores entregados contagiando arte; enfermos desquiciados respirando soledad; aburridos perpetuamente durmiendo sobre la tierra; agotados deportistas haciendo estiramientos; charlatanes de medio pelo vendiendo objetos robados; guaperas de cuerpos perfectos; madres solteras meneando el abanico; parejitas recién enamoradas abrazadas con fuerza…

Saúl Ortiz es periodista y novelista