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¡Qué fuerte!

Una herencia mortal

Septiembre 26, 2013

Asunta, una bebé china de nueve meses fue adoptada hace doce años por unos padres españoles, Rosario y Alfonso. Abogada ella y periodista el, después de una larga lucha por conseguir la adopción, por fin llegó Asunta a sus vidas para hacerlas más felices. Bien posicionados económica y socialmente, Asunta creció feliz en Santiago de Compostela. Pero la vida no siempre es complaciente y hace un año y medio los padres de la prestigiosa abogada fallecieron y el matrimonio también se separó, aunque mantenían una buena relación por el bien de la niña. El pasado sábado Asunta desapareció y apareció muerta el domingo en una finca forestal próxima a Santiago. Primero la madre y después el padre han sido imputados y están detenidos por un presunto delito de homicidio. Esto ha conmocionado a todo el país. Ni Santiago de Compostela ni España entera puede creerse esta terrorífica historia. Sobre todo porque los conocidos afirman que se les veía tan felices que es imposible pensar que haya ocurrido lo que todo el mundo está pensando.

El caso es que hay contradicciones en las declaraciones sobre la desaparición de la niña y además, han aparecido nuevas pruebas que podrían implicar a los padres en el asesinato de su propia hija. Unas cámaras de seguridad las captaron juntas cuando, según la madre, la niña ya había desaparecido. Sedada primero, maniatada y asfixiada después murió la niña. Y ahora resulta que Asunta, aunque no es la heredera universal de los abuelos, sí que recibió algunos bienes de esos que murieron hace año y medio. Parece como, sin querer, los abuelos hubieran dejado a su nieta también una pena de muerte.

Especulaciones

A partir de aquí, todas las especulaciones son increíbles y escabrosas pero puede que ciertas. Que sí Rosario es mala persona, interesada y ha matado a la niña para quedarse con los bienes que recibió la niña de sus abuelos. Que sí también ésta es la autora de la muerte de sus padres ya que murieron en extrañas circunstancias y la niña relató en su blog un asesinato parecido. Que si la madre mató a la hija porque la pequeña sabía que había matado a sus abuelos, etc. Así, un sin fin de teorías e hipótesis surrealistas y rocambolescas que podrían ser verdad. ¿No mató José Bretón a sus hijos sedándolos primero y quemándolos después para vengarse de su exmujer porque no quería volver con él? ¿Por qué no iban entonces a matar dos padres adoptivos a su hija china por un puñado de miles de euros? Pocas cosas nos quedaban ya por ver después de lo de Bretón pero la vida, bueno, más bien la muerte, no deja de sorprendernos.

Sólo queda la duda de saber si los que cometen este tipo de asesinatos de verdad están locos o son plenamente conscientes de lo que hacen movidos por la envidia, la avaricia, la venganza o la codicia. Puede que todos estos sentimientos sean superiores, diferentes o similares a la locura. Sea como fuere, Asunta ya no correrá más por las calles de Santiago y, si finalmente se prueba la autoría de los padres en el homicidio, ellos tampoco disfrutarán ya más de la niña ni de la herencia. Por lo pronto, la sociedad ya los ha crucificado. A ver que nos dice ahora la justicia.

Rosana Güiza Alcaide

rosanaguiza@extraconfidencial.com