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Otras opiniones

Una fiscal a la que deberían “fiscalizar”

Febrero 3, 2013

No se si lo habrá percibido como he hecho yo, pero en los últimos días ha cambiado el tiempo y ningún meteorólogo lo había pronosticado. El ambiente está cargado de suciedad real y polución política. Respiro y los pulmones rebosan irritación, cabreo, desesperanza, descalificaciones y un clamor unánime pidiendo que se haga justicia. ¿No le parece chocante que se pida justicia cuando un día tras otro se pone en cuestión a quienes la ejercen?

A los ladrones y a los corruptos se les supone la mentira por mucho que la nieguen. La dificultad es detectarlos. Y como a usted, me enoja y hasta me encoleriza pensar que algunos de los que nos representan por votos o por sangre puedan estar robándonos. Lo que a mí me resultaría absolutamente intolerable es que estas prácticas ocurriesen en alguno de los estamentos de nuestro sistema jurídico.

Pero una cosa es lo que usted y yo pensemos y otra lo que se pueda probar. Yo sólo deseo que los condenen si de forma irrefutable se pueden probar las ilegalidades que todos sospechamos que han cometido, porque creer o estar convencido de algo no debe poner a nadie entre rejas.

María Esther Fernández, esa reina

Pero claro, la justicia está en manos de humanos. Y dentro de ella te puedes encontrar vagos, corruptos, envidiosos, torpes con aires de superioridad, malvados, canallas, sordos desde el punto de vista mental, orgullosos, pelotas…

Supongo que recordará que ya le escribí en el pasado sobre la Fiscal Jefe de A Coruña. Le recuerdo su nombre. Yo me lo he tatuado en las entrañas: María Esther Fernández. Todavía no he logrado que nadie me cuente cuáles son los méritos que la auparon al cargo y prometo que lo he preguntado en los foros adecuados. Según me cuentan, es posible que esta señora, garante de la legalidad (así nos va), acabe respondiendo, entre otras cosas, por falsedad documental ante un tribunal, concretamente el 3 de A Coruña. Y aunque algunos, a cambio de unas migajas de pan en su escudilla, se han encargado de trasladar a la sociedad que ese proceso concreto está archivado, le aseguro que sigue abierto.

Me cuentan que esta individua reina en su cortijo con el inestimable apoyo de la Teniente Fiscal, de la que también he de hablarle algún día. Sólo una palabra y despiden sin la menor contemplación a cualquier fiscal sustituto. Semejante atropello y arbitrariedad se ha concretado ya en tres casos. Dos mujeres fiscales sucumbieron bajo su guillotina. Tan nefastas, tan malas eran que una sigue ejerciendo en Pontevedra y la otra en Lugo. Pero esos ya no son los reinos de María Esther Fernández. Otro, que llevaba años de experiencia a sus espaldas, más de dos décadas, no pudo librar su pescuezo y eso que le quedaban pocos meses para jubilarse. Fue declarado inidóneo.

¿A que espera el Fiscal General del Estado?

Si yo fuera Torres Dulce a la que habría echado a la calle sería a ella, a María Esther Fernández, por lince, por haber tardado tanto tiempo en darse cuenta, ¡¡¡27 años!!! Vamos, avispada como ninguna. Pero, claro, a lo mejor son amigos: ¿lo son?, ¿la apoya aunque no tenga razón?, ¿llamará Torres Dulce al director de este periódico para exigir/pedir que no se publique una sola línea más sobre la reina de A Coruña?

En vez de investigar qué está haciendo esta individua en la provincia de la Costa da Morte, avala con su silencio que otro fiscal haya caído bajo el yugo de la ínclita María Esther Fernández. El nuevo damnificado se llama Juan Antonio Frago. El que, si mira usted en las misivas que le he enviado, logró que un crimen no se cubriera de polvo en las estanterías del juzgado. Ese caso tiene una mujer muerta, Dolores Villar, y una familia que sufre y clama justicia. La reina de A Coruña, con esa empatía que me cuentan que la caracteriza y ese amor por el trabajo duro y concienzudo, quería que se archivase y Frago que se celebrase juicio contra el sospechoso de haber cometido el asesinato. Esa batalla la ganó él.

Sin respetar las normas

Antes le enumeraba esas virtudes que nos hacen tan humanos como la envidia o la venganza. Vaya usted a saber qué fue, pero lo cierto es que, semanas después de aquello, a Frago se lo han cargado. La reina lo denunció ante la inspección fiscal por no obedecerla, por interponer tres querellas contra ella y la Teniente Fiscal, por falta de consideración a un superior y no se cuántas pamplinas más.

¿Habrá movido algún hilo María Esther Fernández? Y me lo pregunto, creo legítimamente, porque una de las infracciones graves por las que ha sido expulsado de la carrera estaba prescrita, porque dentro de su expediente hay documentos denunciados como falsos ante el juzgado de instrucción 3 de A Coruña (Diligencias Previas 3953-2012) y en vez de esperar a ver cómo se resuelve el asunto, lo que se conoce como prejudicialidad penal, se lo han pasado por el forro y le han sancionado… Le podría contar más, pero elijo mis silencios.

Y escuchamos las noticias y clamamos y gritamos y exigimos justicia. Si ésta sólo fuera administrada por la reina de A Coruña, yo sólo confiaría en la divina. Menos mal que los hay que dignifican la profesión.

PD. He escrito reina con minúscula adrede.

Nacho Abad