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Mi Tribuna

Una Convención para convencidos

Enero 25, 2015

Curiosa, la puesta en escena del Partido Popular en la Convención que ha celebrado este fin de semana en Madrid. Curiosa porque primero recuperan del armario a Aznar para después olvidar sibilinamente su mensaje y transformar la reunión en un acto de propaganda de partido a la medida de sus militantes y seguidores.

Tampoco podíamos esperar grandes revolcones mediáticos. Antes de entrar en disquisiciones, Mariano Rajoy ya había avanzado que el tema espinoso de las candidaturas se abordaría definitivamente en febrero. Hay mucha tela que cortar en unas autonómicas y municipales que tienen candidatos a alcaldías pendientes de un juicio en plena campaña, presidentes autonómicos enfadados con el partido que se resisten a continuar, relevos cantados y cantos de sirena para que ministros o ministras se conviertan en cabeza de cartel electoral. Rajoy sabe cómo van las encuestas y por eso quiere aplicar aquello de los experimentos con gaseosa, porque tiene en juego la nueva confección del mapa político español que sufrirá importantes variaciones.

Frentes abiertos

Los frentes abiertos de Cataluña y Andalucía han estado presentes en esta Convención. Rajoy apoyó presencialmente una intervención de Moreno Bonilla, su candidato a perder clamorosamente ante Susana Díaz. La presidenta se ha inventado una inestabilidad con sus aliados de Gobierno como táctica para poner en marcha su asalto a no sabemos bien qué poder. De momento, anunciará ese adelanto electoral que en Sevilla ya conocen desde hace tiempo; sin ir más lejos, la Junta de Andalucía ya ha bloqueado el Palacio de Congresos y Exposiciones para esas fechas y no precisamente porque vaya a celebrar un concurso de disfraces.

Pero, sin duda, el mayor énfasis de Rajoy ha estado focalizado en sus referencias a Podemos. Por encima del PSOE, a quien ha despachado recordando hacia dónde llevó a la economía española durante los ocho años de Zapatero, convertido ahora en títere de Bono en sus reuniones traidoras contra Pedro Sánchez. Con eso le ha bastado al presidente del Gobierno y del Partido Popular para marcar diferencias con los socialistas ensalzando “el mayor mérito social de su gestión” al evitar el rescate financiero que parecía irreversible para España.

Alusiones directas a Podemos

Con Podemos, perdón contra Podemos, ha sido vehemente. Rajoy ha acudido al episodio de Errejón con su beca universitaria como ejemplo de la hipocresía populista de esta formación que no tiene nada de friki, pero tampoco nada de coherencia. Ha resaltado las diferencias entre hacer política real o propaganda desde un plató televisivo. De esto sí tendría que aprender Rajoy, reacio ante las cámaras, timorato en sus apariciones públicas cuando lo que se estila ahora es precisamente dar explicaciones. De todas formas, el resultado de Grecia con la victoria de Syriza servirá como termómetro de esa forma de hacer política que los líderes populares han calificado de “populista”.

Y claro, Bárcenas suelto enviando mensajes en una botella envenenada. Su salida de la cárcel, la víspera de esta Convención para convencidos, ha reabierto un frente hasta ahora aparcado. “He sido fuerte”, dijo nada más salir del talego y regresar aunque sea temporalmente a este mundo en libertad condicional para todos. Porque estamos condicionados por lo que ocurra a partir de ahora en Grecia, por el efecto que pueda tener en Europa y en España, y porque no sabemos si la Convención de Mariano Rajoy ha servido para algo más que enarbolar banderas de optimismo y comprobar como la corte de pelotas por metro cuadrado se multiplica cuando toca confeccionar las listas electorales.

<div align=”justify”>Félix Ángel Carreras

Director de Tribuna Valladolid