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Otras opiniones

Un ´tsunami´ llamado Karmele

Diciembre 11, 2009

No me considero seguidor del festival de Eurovisión, pero sí disfruto hasta el límite cuando los presentadores -a los que todos los años se le agradece en lenguaje algo libidinoso el espectáculo que están consiguiendo aunque en realidad sea monótono, aburrido y hasta reiterativo- nombran a los países que posteriormente otorgan los votos. Mi ritmo cardíaco aumenta considerablemente y el sudor desciende velozmente por toda mi frente. Yo soy de los que piensa que hay que tomarse esta gala como una especie de locura transitoria en la que lo más importante es hacer disfrutar a un público que, enfervorizado, vive al máximo todo lo que ocurre sobre el escenario. No creo que haya que hacer sangre porque artistas –que no cantantes- se quieran presentar para representar a nuestro país en el frío Moscú. Es el caso de la periodista Karmele Marchante. Algunos creerán que es una auténtica locura que alguien como ella pueda terminar siendo la cabeza visible de nuestro país. A mí me encantaría. Considero que la Marchante reúne todos los requisitos para que ese año España consiga destacar por encima de todo. Es cierto que no es un portento en lo musical, pero no se puede negar que la periodista le ha echado morro al asunto y que se esfuerza incansablemente. Yo, que la conozco perfectamente, hacía tiempo que no la veía tan emocionada. Se lo ha tomado muy en serio y está dispuesta a luchar hasta la extenuación por demostrarlo. No entiendo que ahora algunos de los grandes fracasos eurovisivos hagan comentarios despectivos ante su candidatura. Al final, la televisión es espectáculo y en este caso explotarían los audímetros. Por eso no comprendo el motivo por el que Televisión Española intenta sesgar ilusiones con una serie de restricciones o prohibiciones que dejan patente la involución a la que nos estamos enfrentando. El otro día, mientras comía apresuradamente en un restaurante de la calle Velázquez de Madrid, escuchaba un encarnizado debate, promovido por una señorona de cardada melena y cargada de bisuta -que diría Carmen Lomana- sobre la posible participación de la periodista Karmele Marchante en la preselección eurovisiva: “esa que ha puesto a caer de un burro a medio país y ahora quiere ir a defendernos, será gilipollas”, sentenció al mismo tiempo en el que dibujaba una pícara sonrisa. Estupefacto quedé al escuchar semejante palabrería. “O sea, criticas que se entrometa en la vida privada de los famosos y luego la insultas, qué coherencia”, le respondió otro comensal que tenía justo enfrente. Eso mismo pensé yo, pues empiezo a estar harto de la doble moral con la que los progres pintan sus argumentos cuando se refieren a la prensa rosa. Un cuarto de hora más tarde, el grupo prefirió hablar de la entrevista que Zapatero concedió a la Sexta y, justo en ese momento, preferí desconectar.
 
Saúl Ortiz es periodista y novelista