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Atando cabos

Un presidente amable

Enero 18, 2012

El calificativo no es de nadie de su partido, ni de su entorno. Un Presidente “amable, simpático y con capacidad de trabajo” así le definió el recién elegido presidente de Marruecos. Aunque el protocolo habitual obligue muchas veces a los elogios, no es demasiado habitual con el país vecino del sur. Y menos hacerlo públicamente. Lo hacia, además, un Jefe de Gobierno marroquí que es, además, el primero de corte islamista que está al frente del Ejecutivo del Reino alahuita. Todo sea por mantener las relaciones. A ninguno de los dos países le interesa sacar ahora los temas más espinosos, es por ello quizá por lo que en ningún momento de esta visita se habló de Ceuta y Melilla, del contencioso con el Sahara, o de la inmigración ilegal.
 
Hubo flores por parte de ambas delegaciones. Pero las diferencias siguen aletargadas. En el asunto de la inmigración ilegal, por ejemplo, Marruecos sigue utilizando a su antojo el flujo migratorio de subsaharianos que pretenden entrar en España por la frontera de Ceuta. De hecho, cuando las autoridades marroquíes confirmaron que Mariano Rajoy pretendía cumplir con tradición diplomática de visitar en primer lugar Marruecos, desde ese día, curiosamente, la orden fue la de incrementar el despliegue de las fuerzas de seguridad marroquíes en la frontera de Ceuta para tratar de frenar la inmigración de subsaharianos. Marruecos sella o abre su frontera según le interesa, y el Gobierno español conoce esta estrategia.
 
Cifra récord de inmigrantes ilegales subsaharianos
 
El contencioso es uno más de los que mantiene España y Marruecos, pero en el último año 2011, Ceuta y Melilla, recibió un número record de inmigrantes clandestinos. Si, globalmente, la lucha contra la inmigración irregular arroja mejores resultados, Ceuta y Melilla han estado sometidas a una presión sin parangón. A Melilla (78.000 habitantes) llegaron el año pasado 1.252 clandestinos, el doble que el año anterior (658). En Ceuta (82.000 habitantes) se introdujeron en 2011, la mayoría por vía marítima, 1.402 inmigrantes, casi el triple que en 2010 (561).
 
Estas cifras récord se alcanzaron pese a las gestiones que hizo el pasado verano el anterior Gobierno de Rodríguez Zapatero. Ahora, de nuevo “casualmente”, y coincidiendo con la investidura de Rajoy en diciembre, Rabat ha expulsado a los subsaharianos de los alrededores de Ceuta e intenta sellar la frontera reforzándola con 400 elementos adicionales de las Fuerzas Auxiliares de Marruecos.
 
La inmigración ilegal, Ceuta y Melilla, el contencioso del Sahara, o el tratado de pesca con la UE. Son asuntos, ahora un tanto aletargados, pero que siempre han estado y estarán presentes. Al Gobierno de Mariano Rajoy ahora le interesa lo de “no molestar al vecino del sur”, aunque tampoco estaría de mas aplicar aquello de “un Gobierno muy previsible” del que tanto ha hecho gala Rajoy. También en política exterior con Marruecos.
 
Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio