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Mensaje en una botella

Un pollo asado en la cabeza

Diciembre 10, 2015
plaza mayor

Ponerse el mundo por montera, hacerse un sombrero con los vaticinios de los aguafiestas, adornarse la azotea para que florezcan las ideas o meter un gol a la maldita crisis por salva sea la parte. Todo es posible al llevar un pollo asado en la cabeza. Es una forma de alardear ante los demás y de marcar tendencia con la exquisitez que requieren estas fechas en las que buscas la originalidad a la par que la sencillez.

La moda de este año en los mercadillos navideños de la Plaza Mayor madrileña, que han visitado miles de turistas nacionales durante el reciente puente, son los gorros de pollo asado. La Puerta del Sol se ha poblado de seres aparentemente humanos que llevan el gorrito avícola y que lo exhiben sin pudor alguno porque el pudor no tiene plumas y tampoco cacarea.

El pollo asado en la cabeza es homenaje al pueblo llano. Deja atrás el refinamiento que supondría el pavo asado en la testa y se decanta por el ave más popular entre los españolitos de a pie. También es una forma de españolizar la Navidad porque desbanca al reno, monarca destronado entre los gorros reinantes hasta la fecha. ¡Adiós, Rudolph! ¡Hola, Rodolfo!

Agotemos las existencias

La sofisticación de la moda se hace pollo. El gusto por lo exquisito se hace prêt-à-porter. La vida se contempla con otra mirada cuando te enfundas un pollo en la cabeza. La incomparable sensación de introducir la testa por el recto de una cría de gallina te confiere una personalidad arrolladora. Nada puede compararse a encajar tus sienes entre unas nalgas de pollo.

Si no te pones un gorro de pollo asado es que eres más antigua que el hilo de coser, como diría la madre de Paco León. De hecho, eres tan moderna que puedes referirte a él como pollo a l’ast, que es como se denomina al pollo asado en Catalunya. Así demuestras que tienes don de lenguas y que eres capaz de sentir lo catalán como propio. Un pollo asado es capaz de contribuir decisivamente a la unidad de España. Nunca un gorro tan hortera hizo tanto por la patria.

Pongámonos todos un pollo asado en la cabeza esta Navidad. Agotemos las existencias. Y cuando no quede un solo gorro de pollo asado en las tiendas, ni siquiera en las de los chinos, pongámonos un pollo asado de verdad como hace Antonio Recio en el capítulo de La que se avecina que Mediaset programa cada año en estas fechas tan entrañables. En el caso de Recio se trata de un pavo. Pero a ti te sirve un pollo, no seas pavo.

Juan Diego Guerrero dirige Noticias Fin De Semana en Onda Cero

@juandiguerrero