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Atando cabos

Un pasmo en la imagen del Gobierno

Abril 11, 2012

El que nos atañe es un problema de formas. El que tiene en este momento el Gobierno y el Presidente, Mariano Rajoy. Solo imagen. Con lo cual es reversible. El otro, el gravísimo problema de fondo no depende desgraciadamente del Gobierno sino de los mercados, de la prima de riesgo y de algunos líderes europeos como el primer ministro italiano, Mario Monti, que parecen que disfrutar haciendo declaraciones en contra de España cuando la deuda de Italia tiene estructuralmente muchos más problemas que la nuestra.

Habrá que esperar. Pero desde luego a este Gobierno se le puede tachar de cualquier cosa menos de no coger el toro por los cuernos, hacer reformas impopulares, apretarse el cinturón y ponerse en primera línea de saludo de lo quiere la Unión Europea, de cumplir el déficit, de ajustar su Economía hasta límites casi asfixiantes, y de intentar ofrecer la imagen de un país fiable.

Pero esperando que escampe el temporal, lo que nunca puede hacer un presidente del Gobierno es perder las formas. O mejor dicho, no aparentarlas. Desde el pasado jueves santo, aciago día para España, todo han sido errores, contradicciones y sobre todo falta de explicaciones. Y no es tan difícil, lo hizo Mariano Rajoy el miércoles en el Congreso diciendo simplemente “el Gobierno tiene las ideas claras, el rumbo y voluntad política“. Y además ofreció el Presidente un mensaje optimista que pocas veces utiliza: “los efectos de la política de reformas que estamos haciendo se verán en poco tiempo, creceremos económicamente y crearemos empleo“.

El liderazgo de un presidente del Gobierno se demuestra en momentos críticos

 Pero todo esto lo dijo 48 horas tarde. Y el daño ya estaba hecho. Cuando los interesados rumores de rescate arreciaban, y cuando aparecían o desaparecían, a través de notas de prensa, nuevos recortes en Sanidad y Educación. Cuando la descoordinación entre partido político y Gobierno se hacían patentes. Cuando los mercados seguían castigando. Durante todo ese tiempo, Rajoy permanecía callado. Y el liderazgo de un Presidente del Gobierno se demuestra precisamente en momentos como este. En momentos donde debe fajarse en explicar y explicar.
Todo ello al margen de la desgraciada imagen del Senado. La imagen de un Presidente “pasmao” y sin rumbo. Pero todo hay que decirlo. No es cierto que huyera por la puerta del garaje del Senado. No. Rajoy no sabía ni donde estaba el garaje. El presidente del Gobierno simplemente no quería hablar, no quería detenerse ante los periodistas como, por cierto, han hecho decenas de veces anteriores presidentes. El problema es que esa tarde fallaron muchas cosas.

Falló la seguridad de Moncloa, que no tenía instrucciones de hacer un pasillo de seguridad como se ha hecho en infinidad de ocasiones. Como se lo hacían a Rodríguez Zapatero y pasaba sin hacer declaraciones, aunque eso sí, sonriendo y saludando. Falló la comunicación del Gobierno al no advertir simplemente que Rajoy no iba hacer ningún tipo de declaraciones. Y tuvimos parte de culpa los informadores que acosamos literalmente al Presidente del Gobierno, taponamos su salida, y no le dejamos escapatoria. El resultado: la imagen al exterior de un presidente español aturdido. Pero nada de eso hubiera ocurrido, si Rajoy hubiera dado simplemente una explicación ante uno de los momentos más críticos por lo que ha pasado nuestra Economía. Lo de esta semana ha sido un pasmo en la imagen del Gobierno.

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio