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Los puntos cardinales

Un gurú experto en el lavado de cerebro inspira a Nicolás Maduro

Marzo 12, 2013

La muerte de Hugo Chávez nos ha dejado imágenes para el recuerdo imborrables porque el final del presidente venezolano no ha tenido sólo una dimensión política. De hecho, desde que se hizo pública la noticia de su fallecimiento toda la plana mayor del chavismo, con Nicolás Maduro a la cabeza, daba a entender que el líder y su obra estaban tocados con un don, desprendían mística y poderes taumatúrgicos. Algún seguidor ha llegado incluso a asegurar en los últimos días que había logrado establecer una comunicación psíquica con el cadáver del Cristo de los Pobres, como ha sido bautizado el comandante tras su muerte.

Y, en efecto, algo de espiritualidad místico revolucionaria deben abrazar los líderes bolivarianos porque, sin que hubiesen terminado los homenajes póstumos, nos enteramos de que el hombre que fue designado por el propio Chávez para sucederle rinde culto a un gurú que se definía a sí mismo como una deidad renacida. Es decir, el sindicalista Nicolás Maduro es un adorador de Sai Baba, otro santón más de los muchos que han hecho de la superchería y la falsa espiritualidad una boyante multinacional. Al tipo, fundador de un centro en la India que lleva el nombre de La Morada de la Paz Suprema, su legión de seguidores le atribuye cualidades sobrenaturales de toda índole, desde la materialización de objetos a la emisión de fulgores lumínicos, pasando por la levitación. Como sabemos, esa fe que mueve montañas entre el devoto de cualquier credo choca frontalmente con la ciencia. En el asunto que nos ocupa, los estudios realizados por investigadores occidentales se han mostrado incapaces de probar ninguna de las supuestas habilidades de Sai Baba. Los aspectos folklóricos y coloristas de las multitudinarias ceremonias de este farsante nos sitúan ante otro gurú millonario con problemas con la ley. Imagino que muchos de ustedes habrán oído hablar también de Osho. En ambos casos se trata de fundadores de organizaciones sectarias que, bajo la apariencia milagrera, esconden entramados de negocio en diferentes campos basados en una ausencia total de escrúpulos que les ayuda a lograr esa manipulación colectiva. Todo comienza con las aportaciones de los seguidores, absolutamente obnubilados y faltos de razón para advertir que son víctimas de un descomunal engaño.

El gurú denunciado por acoso sexual

El citado Osho y el espíritu guía de Maduro, Sai Baba, han acumulado también innumerables denuncias de acoso sexual, abuso a menores y pederastia. El paso del tiempo y los testimonios de víctimas de esos embustes van levantando la cortina de unos supuestos poderes divinos que, en la realidad más descarnada, esconden un negocio abominable, cimentado a golpe de manipulación y sugestión colectiva.

Esta es, para asombro de todos, la fuente de inspiración del hombre que quiere continuar el legado de Hugo Chávez. Lo que sabíamos hasta la fecha de Nicolás Maduro es que en su dilatada trayectoria desde el volante de un autobús hasta la Presidencia por encargo de la República Bolivariana de Venezuela siempre se ha caracterizado por la voluntad de diálogo y el talante negociador. Sin embargo, el descubrimiento de esta oscura faceta abre numerosos interrogantes sobre la capacidad para gobernar un país tan complejo de alguien que ha seguido a pie juntillas a un auténtico experto en el lavado de cerebros.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.