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¡Qué fuerte!

Un cuento real

Diciembre 19, 2013

Si yo fuera el Rey don Juan Carlos este año me pensaría mucho las palabras del discurso de Nochebuena. Ya no queda nada, a penas cinco noches, para que Su Majestad se siente delante de todos los españoles y nos diga, ¿qué?, ¿qué puede decirnos el Rey que no sepamos ya?, ¿qué palabras de aliento, esperanza y bondad podemos esperar? Menuda papeleta tiene este hombre este año porque, ¡a ver que nos va a decir!, ¿qué tiene un yerno mangante que sigue pululando a sus anchas cuando por mucho menos ya nos hubieran metido a cualquiera de los mortales en la cárcel?, ¿qué su hija no es que sea tonta si no que se lo hace?, ¿qué todos los españoles somos iguales ante la ley?. ¡Venga ya! Pues para eso que se ahorre el cuento porque lo único que va a conseguir va a ser calentar el ambiente más de lo que ya está. Tampoco nos vale que tire por el lado de la corrupción política y eso de que hay que luchar contra ella sin piedad y de manera implacable, porque está claro que aquí todo el que puede mete la mano y pocos se escapan.

Examen de conciencia

Podría hablarnos de la mejora de la economía. Sí, por ahí podrían ir los tiros, pero claro, teniendo en cuenta la inminente y desorbitada subida de la luz, pues mejor ni hablar porque siempre somos los mismos los que pagamos y la mejora de la economía será para los que cobren esa luz, -el gobierno y las eléctricas-, porque para el resto de los españoles, es todo lo contrario, otro palo más para el bolsillo. A ver, a ver, pensemos otro tema en el que podría centrarse el discurso de este año… ¡ya está!, ¡ya lo tengo!, ¡de la unidad de España y los españoles!… bueno, pensándolo mejor, casi tampoco es buen tema teniendo en cuenta el por saco que está dando Mas. Mejor que hable de un tema que ha tratado siempre que hoy podemos dar por zanjado: el terrorismo. ETA ya no existe, ha desaparecido, y la sociedad española ha vencido. Sí, definitivamente este es el tema. Bueno, tampoco, ya que esta Nochebuena muchos etarras brindarán con champán, por eso de no a lo español, mientras se ríen en la cara del mismísimo monarca y de sus víctimas. ¿Qué temas nos quedan por tocar? Ya está todo: política, economía, sociedad… ¡valores!, ¡Eso es, que hable de los valores del ser humano! Ufff. Peliagudo tema se me ha ocurrido, porque aquí le van a dar por todos lados también: que si Corinna, que si el elefante, que si las peleas con Letizia, etc. Los trapos sucios de la monarquía nunca fueron tan aireados como ahora así que, mejor que no hable de los valores del ser humano. Visto lo visto, si yo estuviera en su pellejo, me sentaría, haría un examen de conciencia y diría, “Sí, españoles, estamos de mierda hasta las trancas. Todo el mundo roba, hasta mi hija y mi yerno. Mi familia es un desastre. Ni unidad ni leches, ni de España ni de la Monarquía. Los políticos se lo están llevando crudo, además de mi familia. Ustedes son los pobres desgraciados que tienen que tirar del carro mientras otros vivimos de lujo. La justicia nunca fue tan injusta. Bla bla bla”. Esto es lo que tendría que decir el Rey si no quiere que su discurso se convierta en un “Cuento Real”, con un par, y punto y si no, para contar milongas, mejor no salir.

Rosana Güiza Alcaide