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No me moverán

UE: ¿1.000 millones para trabajo juvenil?

Febrero 11, 2013

Mariano Rajoy  vino el viernes de Bruselas con el acuerdo de invertir 1.000 millones de euros del presupuesto europeo para combatir el trabajo juvenil en España. Somos el campeón en desempleo entre los tramos de edades de 16 a 24 y de 25 a 30 años; entre los primeros el desempleo es del 52%, casi un millón, frente al 7,9% de Alemania. Lo grave es que en muchos casos es un paro de larga duración (más de un año).

Una generación entera ve una parte importante de sus componentes perdidos para la actividad laboral. Además, son los más desfavorecidos. Las estadísticas dicen que el paro es mayor cuanto menor es la formación. Así que en los universitarios hay menos desempleo, mientras que éste es sustancialmente mayor de los de formación media y baja.

La pregunta es: ¿cómo se puede invertir ese capital para combatir el paro juvenil? Lo más seguro es que se apliquen los dos tipos de acciones tradicionales: a) subvenciones para los contratos juveniles (reducción de cuotas de seguridad social, desgravaciones fiscales, u otros incentivos económicos); b) gastos en formación y reciclaje profesional ¿Serán eficaces? Es discutible. Durante una década ha habido medidas de ambos tipos y eso no ha impedido la situación actual.

Es más, durante años los gastos en formación (FORCEM) ha desaparecido por el sumidero de las organizaciones sindicales y patronales sin ningún efecto positivo. Cuando no, directamente en manos de empresas fantasmas dedicadas a la caza de esos fondos ¿Entonces qué hacer?

El crecimiento de la demanda y el crédito son más importantes que las subvenciones

Los empresarios contratan cuando crece la demanda de sus servicios y productos. Las subvenciones ayudan pero no deciden. Si no aumenta el consumo, no hay contratos. Si sigue sin haber crédito para las Pymes tampoco se contratarán ni jóvenes, ni de otras edades. En consecuencia, la típica reducción de costes salariales por reducción de cuotas de la seguridad social sólo será útil si hay demanda y créditos. Las subvenciones ni siquiera serán suficientes en el turismo, nuestro motor económico. Un sector, que absorbe muchos jóvenes, y que puede agotarse como granero de puestos de trabajo para ellos. Según la EPA del IV trimestre de 2012 en los tres meses últimos de ese año el turismo perdió 100.000 empleos. Volverá a crecer durante la temporada primavera/verano pero será trabajo precario y temporal.

Sólo la exportación puede crear, y está creando, trabajo estable a corto plazo. La conjunción de una fuerte demanda global, junto con la reducción de costes salariales, vía subvención, podría hacerlo. Pero, en mucha partes de ese sector se necesita formación muy específica. Por ejemplo: el manejo de idiomas. De ahí, que las inversiones en reciclaje y formación deben estar enfocadas a dotar a los jóvenes de esas competencias.

Es necesario que la inversión de esos 1.000 millones se haga de manera estratégica

En conclusión, el combate contra el desempleo juvenil no puede hacerse con medidas generales. Las decisiones hay que enmarcarlas en una estrategia económica nacional. En caso contrario ocurrirá lo que pasó hasta la fecha: la UE y el Gobierno gastarán el dinero y éste desaparecerá sin ningún efecto. Bien es cierto, que mejor que se gaste en España que en otro sitio. Al menos, todo queda en casa.         

J. R. Pin Arboledas. Profesor del IESE. Director del Executive MBA, Madrid