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¡Qué fuerte!

TV: SOS

Enero 20, 2011

Después de los telediarios de medio día, la oferta de las televisiones es la siguiente: series nacionales, telenovelas, documentales, magazines de actualidad, concursos culturales, películas y programas del corazón. Entre todo esto hay cosas más y menos dignas e interesantes aunque, dadas las audiencias, el esfuerzo por ofrecer otro producto es mínimo pero, ¿qué es digno y qué no lo es? y ¿para quién?. Como todo en la vida, depende de quién lo mire y cómo se mire. He hecho el mínimo esfuerzo de zapear para ver el producto y la oferta de las televisiones después de enterarme de que el Ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, ha anunciado la creación de un Consejo Estatal de Medios Audiovisuales.

Este consejo tendría capacidad sancionadora y debería abordar contenidos que incorporan “valores devaluados de convivencia” y “climas de crispación y enfrentamiento”. Jáuregui ha denunciado la aparición de “determinados personajes de escaso mérito como modelos sociales”, “la entronización de falsos valores” y “la agresividad, la descalificación y el enfrentamiento como parte del espectáculo, como condición de la audiencia”, entre otras cosas. Si esto es así, lo lógico sería que alguna cadena ya se hubiera echado a temblar, aunque me temo que no es el caso. Me refiero a Telecinco, donde ya es norma habitual y obligada el enfrentamiento entre los miembros de un mismo programa. Pero van más allá, ya que la polémica se extrapola al enfrentamiento entre diferentes programas de la misma cadena. Ya no se limitan a comentar la actualidad del mundo del corazón sino que van más allá con cotilleos, trapos sucios, peleas e insultos entre los propios compañeros de un programa. Pero esto vende y da audiencia y la pela es la pela.

También en esta misma cadena hay un programa que está triunfando, sobre todo entre adolescentes, en el que mujeres y hombres tienen citas en directo e intentan conquistarse unos a otros. No he visto en mi vida cosa igual. En este programa, el cual reconozco haber visto más de una vez y haber tenido que apagar por vergüenza ajena, el papel de la mujer es denigrante; se arrastra, se exhibe y se humilla públicamente para conseguir ser la elegida por un hombre. Hombre que se fija en la mujer que más destapada vaya y más buena esté. Ellas no se quedan atrás y, cuanto más músculo tenga el machote, mejor. Eso sí, el cociente intelectual se tiene poco en cuenta. Entre tanto, se restriegan líos de faldas y de pantalones, cuernos, se llora, etc. Me consta que la mitad de adolescentes de la ESO están pegados al televisor, sobre todo ellas, a esa hora. Si algún día fuera madre, detestaría y evitaría que mi hija/o tuviera como referente a tales personajes. Pero, una vez más, la audiencia manda y gana la pelea, el ataque de celos, los cuernos, el insulto, la lágrima, la falta de respeto, la traición, el exhibicionismo y el maltrato.

Ética periodística

Recuerdo la televisión de mi infancia y adolescencia con series inocentes, dibujos animados maravillosos, programas de concursos que reunían a toda la familia delante del televisor. Aquello se ha perdido y ahora mandan los dibujos animados dónde se mata, se falta el respeto a una madre, se discrimina a un niño o se fomenta la violencia. ¡Menos mal que nos queda el gran Bob Esponja!. Ganan los programas donde el enfrentamiento y el insulto son la base y se regodean en la desgracia ajena de unos cuernos o un maltrato. Pero ahí estamos, pegados frente a la tele, esperando que salga una nueva amante, que es lo que ahora se ha puesto de moda y a este paso, cuidado, porque no se escapa ni uno.

No deberían ser los políticos los que se ocuparan de estas cosas sino los periodistas y su ética los que no deberían dar lugar a esto. La propia Federación de Sindicatos de Periodistas asegura que “a algunos empresarios les importa cada vez menos el derecho a la información de la ciudadanía y pretenden exclusivamente ganar dinero, incluso vulnerando las normas deontológicas más elementales de la profesión periodística”. Esto va por la emisión de Gran Hermano 24 horas en lugar de la desaparecida CNN+. Lógico que el empresario, como tal, sólo piense en ganar dinero pero, la audiencia manda y dada la gran cantidad de oferta televisiva a la que podemos acceder gracias a la TDT, es ella la que decide poner en las altas cuotas de audiencia un programa u otro así que, no le demos más vueltas: tenemos la televisión que nos merecemos.

<font size=”2″>Rosana Güiza

rosanagüiza@extraconfidencial.com