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Los puntos cardinales

Turquía pide la vez en Bruselas, tras Croacia y Serbia

Junio 15, 2011

En Turquía ya nadie habla de la Alianza de Civilizaciones, ni siquiera uno de sus impulsores, Recep Tayip Erdogan. La verdad es que tampoco aquí Rodríguez Zapatero, el artífice de la idea, muestra el más mínimo entusiasmo porque las circunstancias domésticas le entierran en la pesadumbre. Erdogan, en cambio, está feliz tras su victoria electoral del domingo, aunque no pudo alcanzar los 330 diputados que le hubiesen permitido gobernar a su anchas y llevar a cabo la necesaria reforma constitucional a su imagen y semejanza. Esos cuatro escaños que le separan de la mayoría absoluta le obligarán a negociar con el resto de las formaciones políticas la nueva Carta Magna, que debe liquidar de un plumazo el texto redactado en 1980 tras una asonada cuartelera.

El padre de la moderna Turquía, Mustafá Kemal Ataturk, convirtió a las Fuerzas Armadas turcas en garantes de la laicidad nacional, y ese poder ha hecho que en numerosas ocasiones se escuchase el ruido de sables. Ahora, Tayip Erdogan sabe que la nueva constitución deberá recoger las opiniones de los socialdemócratas laicos, de los kurdos e incluso de los herederos de los “lobos grises” ultranacionalistas. Será, pues, Turquía un laboratorio de concertación política y social, de cuyo resultado dependerán las aspiraciones europeas del jefe de Gobierno que renueva su cargo. Porque la Unión ha estado centrada en las medidas de rescate de socios como Grecia o Portugal, en detrimento de las negociaciones de adhesión de las naciones que aspiran a integrarse como miembros de pleno derecho.

El eje Zapatero-Sarkozy

La detención del criminal de guerra Ratko Mladic y su entrega al Tribunal de La Haya avalan el ingreso de Serbia, del mismo modo que la complicada reforma del sistema judicial ha hecho posible que Croacia tenga la puerta abierta de Europa. La candidatura turca se remonta a 1999, pero en los últimos años ha contado con posiciones divergentes entre los socios, como la de Zapatero, encarnando el patrocinio de su ingreso, y enfrente, la de Sarkozy, opuesto a las aspiraciones de Ankara.

A partir del 1 de Julio Polonia asumirá la Presidencia de turno y será el momento de recuperar las negociaciones para la incorporación turca. Erdogan tiene ante sí una serie de retos que no son insalvables. Las relaciones con Chipre, el futuro de los kurdos, el apoyo a la flotilla de Gaza o el papel de la mujer en esa nueva sociedad son los subrayados de la agenda del nuevo Ejecutivo.

Para valorar las aspiraciones de integración turcas, las naciones comunitarias no pueden olvidar que el candidato ya se sienta en el G-20, es un factor de paz imprescindible por su influencia trascendental como vecino de Israel, Irán o Siria, como lo demuestra la acogida a los refugiados que huyen de la barbarie de los hermanos Asad. Y es, por encima de todo, el único país de la OTAN en la que la población acude mayoritariamente a las mezquitas.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.