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¡Qué fuerte!

Trueba, enemígo de si mismo

Diciembre 2, 2016
trueba

Vivimos en un país extraño en cuanto al sentimiento nacional. Si alguien exhibe o alardea de su bandera, rápidamente se le tacha de facha, en cambio, si se ataca a nuestro país, de alguna manera nos sentimos ofendidos e, incluso, tarde o temprano, podemos llegar a vengarnos. Un claro ejemplo de esto es lo que le ha pasado a Fernando Trueba. Resulta que hace una semana ha estrenado su última película, “La Reina de España”, una secuela de “La niña de tus ojos”. Aquella tuvo gran éxito, pero esta no tanto, debido a unas polémicas declaraciones que hizo en su discurso de agradecimiento al Premio Nacional de Cinematografía que recibió el año pasado de manos del Ministerio de Cultura. En ese discurso vino a decir que jamás se había sentido español, ni tan sólo cinco minutos. Ahora que ve la repercusión que tienen en taquilla aquellas palabras, ha salido a dar la cara y, más o menos, a pedir disculpas a todo aquel que se pudo sentir ofendido. Alega que lo dijo en tono jocoso, para hacer gracia y que es español porque ha nacido aquí y porque aquí paga sus impuestos, pero insiste en no tener un sentimiento nacional, del cual no se le puede culpar. Efectivamente, cada uno es libre de sentir y pensar como quiera. En este caso, Trueba no se siente español, así lo siente y así lo dice. El mismo derecho que tenemos el resto de españoles de sentir que no merece la pena ir a ver sus películas y, en consecuencia, no vamos a verlas. Igual de libre es él de su sentimiento y pensamiento que nosotros del nuestro y de nuestras acciones.

Todos somos libres

Es curioso que ahora haya dicho en una entrevista a Onda Cero que no se siente orgulloso de haber recibido ese premio y que tampoco le hacía ilusión. Me atrevo a pensar que tampoco debería haber aceptado entonces la asignación económica de dicho premio. Como también debería rechazar cualquier tipo de subvención proveniente del Gobierno de España, ¿no? Pero sobre todo, debería haber declinado el honor de recibirlo, ya que para él no significaba nada. Así también nos habríamos ahorrado el bochorno y la indignación al escucharle pronunciar aquellas ofensivas palabras. ¡Cuántos directores de cine españoles hubieran deseado estar en su lugar y haber ganado ese premio como reconocimiento a su carrera cinematográfica! No sólo faltó el respeto a los españoles, sino que también faltó el respeto al resto de compañeros de profesión que si se hubieran sentido orgullosos de recibirlo.

Como alega Trueba, todos somos libres,  por eso también nosotros ahora tenemos la libertad de  poder alegrarnos de que su película no esté funcionando en taquilla como se esperaba, incluso también podríamos alegrarnos de la demanda que le han puesto los guionistas de “La niña de tus ojos” por plagio. Pero no lo haremos. Los españoles, en este caso, nos hemos conformado con devolver la bofetada no acudiendo al cine. Y no sólo eso, nos hemos encargado de recordar por todas las redes sociales aquellas palabras para que le quede bien claro a Fernando Trueba por qué no vamos a ver su última película. Así somos, ¿qué le vamos a hacer?

Rosana Güiza

rosana@rosanaguiza.com