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Otras opiniones

Tras su divorcio express, Marisa Jara vuelve a vestirse de novia

Mayo 5, 2011

Marisa Jara no hizo caso a los comentarios que le llegaron sobre Chente nada más iniciar su relación. Se habló entonces de supuestos pufos económicos, de supuestos contratos firmados e incumplidos, y un largo rosario de quejas y preguntas que quedaron sin contestar. La información llegó a todas las redacciones. No obstante, y quizás porque la modelo es una mujer muy querida en el ambiente periodístico, se pasó de puntillas sobre el pasado de Chente.

Tras la boda, la pareja se marchó de luna de miel. Parecían la viva imagen de la felicidad. No se escondían y proclamaban su amor. Sin embargo, cuando menos lo esperábamos, saltó la noticia de la separación. Chente manifestó su confianza en recuperar a su mujer. Sin embargo, ella, con las ideas muy claras, puso rumbo a Londres, donde ha establecido su cuartel general. Parece que son bastantes las propuestas que le llegan para ejercer como modelo y el cambio le está sentando muy bien.

Diseñadora fetiche

Será la semana próxima cuando Marisa vuelva a enfundarse un traje de novia de Ana Torres. La diseñadora fetiche de muchas famosas. Y es que donde otros sólo ven problemas a la hora de diseñar, bien sea por algunos kilos de más o falta de altura, Ana pone su ingenio a trabajar y consigue vestidos que realzan lo mejor y hacen desaparecer aquellas partes menos favorecidas. Sin duda, Ana Torres es una de las grandes en esto del diseño. No alardea de nada y tampoco gusta de los excesos propios de algún que otro colega. Poco a poco, ha conseguido escalar puestos sin grandes estridencias ni apuestas estrafalarias.


Aunque la moda le encanta, Marisa Jara no aparca su faceta de actriz. Sigue asistiendo a castings y está segura que su gran oportunidad también llegará en la gran pantalla. De momento, nada quiere saber de asuntos del corazón. Todavía pesa demasiado el dolor del divorcio y le pena por el aborto sufrido. Aunque ella, cual Ave Fénix, resurgirá con muchas fuerzas de las cenizas sentimentales. Ya lo hizo cuando acabó lo suyo con Joaquín Cortés. Un calvario sobre el siempre ha evitado pronunciarse.

 

Por Joana Morillas

jmorillas@extraconfidencial.com