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Entre alfileres

Trajes de Primera Comunión pocos convencionales

Mayo 24, 2015

Si hay una ceremonia aburrida y sosa en el mes de mayo, estas son las Comuniones. ¡Qué poco han evolucionado los trajes! ¿El motivo? No lo sabemos, pero ya es hora de que alguien se atreva y de un vuelco a esos vestidos tan ñoños que hacen que tus hijos parezcan niños venidos de otro planeta.


Las marcas, como veremos, ya han dado el primer paso, ahora solo queda que las madres se atrevan y las niñas los luzcan.

Trajes para niñas

Hay poco donde elegir: pasamos de los pomposos tipo Sissi al vestido columna, que es el que se lleva este año.

Las niñas son niñas y eso es lo que tienen que parecer aunque el efecto es el contrario al vestirlas de monjas o de mininovias. Craso error. Estarían estupendas con un vestido corto, nada de largo, con falda con frunce bajo y un fajín con un color que alegre el vestido o le apague un poco, dependiendo del tono elegido.

Sí, ha leído bien, depende del color elegido. ¿Por qué no pueden ir de otro color? ¿Por qué solo de blanco, marfil o crema? ¿Por qué tiene que parecer mini princesas?

En cuanto a los complementos. Ya hemos hablado del fajín, que sirve para romper la sosería, al igual que la melena suelta y natural, acompañada de una tiara de flores y unas cómodas bailarinas para disfrutar de las atracciones tras la ceremonia.

Más que monos, por ejemplo, son los vestidos con líneas sueltas, sin ceñir y con media manga.

Trajes para niños

En cuanto a ellos, más de lo mismo. Este año, parece, hemos aparcado el traje de marinero y hemos recuperado el pantalón chino, largo o corto, la americana y los mocasines.

Intenta obviar la corbata. No hay nada más horroroso que un mocoso con corbata.

Si te lo propones seguro que lo consigues: es más que fácil superar el momento comunión sin niñas vestidas de blanco o niños de marinerito en cualquiera de las diferentes graduaciones con lazos dorados.

Siempre puedes hacer lo que el colegio de la futura reina de España… ahí sí que no parecían princesas ni almirantes. 

Por Garbo