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No me moverán

Trabajo Veraniego, ¿respiro o esperanza?

Julio 6, 2010

Dentro de las malas noticias económicas a que nos tiene acostumbrados este año, el descenso del paro de junio puede ser un respiro temporal o una esperanza de futuro. ¿Cuál de estas hipótesis es más probable?

En junio el paro registrado ha bajado de los cuatro millones, gracias a que hay cerca de ochenta y cuatro mil desempleados menos que en mayo en las listas oficiales del INEM, con un aumento de la afiliación a la Seguridad Social de unas veinticuatro mil personas más. Es el tercer mes consecutivo con descenso del paro registrado.

Pero la composición de este descenso es preocupante. El sector que más desempleados redujo fue el de los servicios (muy relacionado con el consumo veraniego y el turismo), y también la construcción (que se suele acelerar con el buen tiempo). Además, según AGETT, la patronal de ETT, los contratos temporales en junio aumentan respecto a mayo en 125.021, mientras en los indefinidos registran un descenso de 9.510. La impresión es que el aumento de trabajo en Junio se formalizó con contratos temporales para el trabajo veraniego.

De todas formas, el paro registrado no es el indicador más fiable, porque el efecto desánimo hace que las personas renuncien a apuntarse en el INEM ante la falta de expectativas de encontrar trabajo. Por eso la tendencia más real es la comprendida en la EPA (la Encuesta de Población Activa), de cadencia trimestral, que incluye a todos los parados, registrados o no en el INEM. En ella se basa el Euro Índice Laboral (EIL), publicado por el IESE y Adecco. El último, recientemente publicado, pronostica que en septiembre habrá 60.000 parados menos que en marzo.

Mala y buena noticia

La conjunción de ambos indicadores indica, como siempre, que hay una buena noticia y una mala noticia. La buena: hay trabajo veraniego para un cuarto de millón de personas aproximadamente. La mala: este trabajo que irá descendiendo en agosto y septiembre para desaparecer al final de ese mes y el siguiente.

La conclusión de todos estos datos es que en el cuarto trimestre de 2010 el paro volverá a aumentar ¿Cuánto? Calculémoslo.

Si nada cambia, en octubre el número de desempleados registrados recuperará 250.000 personas que se ocuparon en el trabajo veraniego; es decir, sólo por este factor volveríamos aproximadamente a los 4,2 millones de parados. Si Noviembre y Diciembre siguieran la tónica de 2009 tendríamos que sumar otros tantos por el deterioro de la economía. En conclusión, a finales de año habría sobre 4,55 millones de desempleados registrados. Pero, como el ministerio de Trabajo no incluye en el paro registrado una serie de colectivos (como los que están haciendo cursos, los de difícil ocupación, etc.), le podemos añadir otras 150.000 personas apuntadas pero no contabilizadas a efectos de paro oficial. Total 4,7 millones de desempleados anotados en el INEM de una u otra manera, sin incluir los que no se apuntan por el efecto desánimo.

Por tanto, es muy probable que la EPA arroje entre los 4,8 y los 5 millones de parados al inicio de 2011, ya que incluye también los desempleados no registrados. Lo sabremos cuando se publiquen sus resultados hacia febrero del año que viene.

Si se cumplen estos pronósticos es porque España sigue sumida en la atonía económica. El trabajo veraniego habrá sido un respiro temporal; nada más. En caso contrario, si a finales del 2010 la cifra de parados de la EPA se mantuviera en el entorno de los cuatro millones, podría afirmarse que la economía española está en vías de recuperación para el 2011. Entonces este verano habría sido un atisbo de esperanza. Crucemos los dedos y esperemos a ver.

José Ramón Pin Arboledas es Profesor del IESE, Director del Executive MBA en Madrid