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Atando cabos

Todo Presidente tiene su bombardeo: Zapatero, “sí a la guerra”

Marzo 20, 2011

Así son las cosas. José Luís Rodríguez Zapatero defiendo con vehemencia y entusiasmo la intervención militar en Libia. Zapatero entonando el SI a la GUERRA. Enviando aviones F-18 a un conflicto antes incluso de solicitar el permiso al Parlamento por razones de “extrema urgencia”. Hablando de responsabilidad internacional. Argumentando que un dictador (Gadafi, que no Sadam Husein) está liquidando a su propio pueblo, y haciendo hincapié en que hay que evitar la masacre. Los derechos humanos por encima de todo.

Eso sí. Llamamiento a todas las unidades de su Gobierno y del PSOE para que expliquen bien porque, ahora sí, nos embarcamos en una Guerra. Que expliquen bien la diferencia entre Libia e Irak. Que no haya tentación de equivocarse. Que aunque choque que Zapatero se convierta ahora en un experto en misiles, aviones de combate, fragatas o submarinos, eso es algo que solo tiene una explicación: salvar vidas, luchar por los derechos humanos y derrocar a un sátrapa dictador.

Toca explicar la metamorfosis de Zapatero

La maquinaria interna para explicar, por si acaso, esta nueva metamorfosis del Presidente del Gobierno ya está en marcha. Son argumentos que no pararemos de escuchar y que buscan diferenciar al máximo la guerra de Libia de la guerra de Irak o de Afganistán. Lo primero, la resolución de la ONU. La resolución 1973 será elevada a los altares. Es la bendición suprema de un ataque. Aunque también la hubiera cuando retiramos nuestras tropas de Irak. Da igual. No la hubo desde el principio. Y eso es lo que vale, lo que hay que hay que decir. Lo segundo, la foto. La  de Paris no es la foto de las Azores. En aquella estaba el entonces presidente de los EEUU, el primer ministro británico, el Presidente español y el presidente portugués, Durao Barroso, elevado luego a las alturas de Presidente de la Comisión Europea. Pero aquella fue la foto de la ilegalidad, del despropósito. La de ahora es la foto de la unidad, la foto de la Paz para Libia. Hay consenso internacional, aunque se deje a un lado a Rusia, China, Egipto, India o Alemania. Los países que no han apoyado esa resolución 1973.  Y en último lugar, el argumento más solidario: hay que salvar al pueblo libio del dictador que liquida  a su pueblo. Esa explicación, depende en que momento, fue minimizada cuando Sadam Husein también liquidaba y gaseaba a su pueblo.

El orgullo de participar en Libia

Diferencias notables, explicaciones inequívocas, pero sobre todo que se explique bien. Esta es la consigna ahora. El primero en tomar esa bandera ha sido el vicesecretario del PSOE y ministro de Fomento, José Blanco, quien ya se ha precipitado a decir que “no hay causa más justa que la defensa de la libertad y los derechos”, por lo que hay que sentirse “orgullosos” del papel de España en la intervención militar en Libia. El orgullo de la guerra de Libia, según Blanco, porque se está produciendo una violación masiva de los derechos humanos. Esto es lo que hay. Y si Felipe González tuvo que apoyar la intervención en Bosnia y en la primera guerra de Irak. Si Aznar tuvo que apoyar en Kosovo y participar en Irak. Zapatero ya tiene su guerra y su bombardeo en Libia. En la de ahora también hay otra diferencia. La más notable. Zapatero no tiene a una oposición entera  haciendo campaña, llamando asesino al Gobierno y echándose a la calle pidiendo el no a la guerra. 

 

Juan de Dios Colmenero, Jefe de Nacional de Onda Cero