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Entre alfileres

Todo cabe en una maleta

Julio 28, 2014

Cerramos por vacaciones. Nos vamos a descansar y si hay algo de lo que no podemos prescindir, algo que no podemos dejar en casa, que no podemos olvidar bajo ningún concepto, es la maleta. A partir de este momento, y durante todo el mes, tendremos un apéndice del que no podremos desprendernos en ningún momento, salvo que se pierda en los largos e inescrutables caminos aeroportuarios, pegado a nuestro trasero.

¡Importante! Hablamos de UN apéndice. No podemos viajar como si fuéramos a mudarnos de por vida. Imprescindible, por tanto, que nos quepa todo y que el tamaño sea manejable. Nada del baúl de la Piquer. El truco está en aprovechar el espacio y guardar lo imprescindible para conseguir el mayor número posible de looks. Aquí no vale el por si… por si hace frío, por si llueve, por si truena. Evidentemente, si va al Norte tendrá que llevar chaqueta y chubasquero ya que hará sol, pero también frío, lloverá e incluso tronará.

Consejos

Hacer la maleta es un momento de estrés. Relájese, no se agobie, empiece por los cimientos y nunca por el tejado. Lo primero es una valeriana y recordar que está de vacaciones. Tranquilidad. No puede permitir que un cuadrado con ruedas te amargue el inicio de tu periodo estival.

Prepare una lista como cuando va al supermercado o de rebajas. A tener en cuenta muchos tiempos: el que hace, el vas a estar allí y en que lo vas a perder.

Empezamos

La primera regla es sencilla. Primero, lo que más pesa, lo más grande y lo que menos se arruga. Léase zapatos (metidos en bolsas), neceseres, etc… y aproveche los huecos para cinturones. Ah… no se líe a echar zapatos, pesan y ocupan demasiado. El puesto y otro par y más que suficiente.

Una vez la primera capa rellena colocamos los pantalones, los vaqueros y los jerséis enrollados, al igual que las camisetas del siguiente piso. Por último, las camisas, siempre abotonadas, y los vestidos, lo más estirados posibles, culminarán nuestra montaña cuya guinda será el pijama.

En los huecos meteremos la ropa interior, el eBook, el iPad, los cargadores, las pulseras, los collares y los pañuelos.

Lo que siempre se olvida

Lo que más nos enfada es abrir la maleta y ver que todo se nos ha arrugado. Y qué me dice cuando se da cuenta de que no ha echado el cepillo y la pasta de dientes o el cargador del móvil.

Una bolsa vacía para la ropa sucia es súper útil para nuestra organización.

Lo que no hay que hacer nunca

Por favor, PLEASE, nada de enrollar la ropa interior y meterla dentro de los zapatos. ¡QUÉ ASCO! Tampoco mezcle la ropa sucia y/o húmeda con la limpia, olerá todo fatal.

Recuerde cerrar bien lo botes. Una buena idea podría ser poner un poco de papel de plata o transparente antes de colocar la tapa. Incluso, no estaría de más meterlo todo en una bolsa de congelación con auto cierre. Bye

Por Garbo