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Mensaje en una botella

Tinte, laca y camisas fantasía

Marzo 17, 2010

España vive una nueva Reconquista. No es como aquélla que culminaron hace 518 años los Reyes Católicos. Se trata de una reconquista anímica, la de los corazones de aquéllos que éramos jóvenes en una década que conmocionó a la sociedad española. La década de los 80 ha resucitado, como los zombis del videoclip que cambió el concepto de las peliculitas que acompañan a las canciones para mejorar su promoción.

Pero el responsable de esta resurrección no ha sido Michael Jackson con su Thriller. Ha sido un grupo británico que lideró el movimiento de los nuevos románticos en los 80 y que sólo ha necesitado dos conciertos para reconquistar España. Tony Hadley, Gary Kemp, Martin Kemp, Steve Norman y John Keeble se han marchado de nuestro país más anchos que largos. Aunque Hadley ya llegara a España con la anchura incorporada.

Laca y camisas fantasía

Spandau Ballet ha reconquistado España en dos días, los que ha necesitado para reunir a varios miles de personas en sus conciertos Badalona y Madrid. Bien es cierto que la Reconquista comenzó meses atrás con la publicación del disco Once more, en el que decidieron grabar Una vez más sus canciones históricas… pero con un toque de señores maduros que han guardado la laca y las camisas fantasía en el armario del pasado.

Corrían los años 80 de la movida madrileña, reinaba el vinilo y al CD ni se le conocía, ni se le esperaba. Era por aquel entonces cuando una fuerza irrefrenable me hacía cantar y bailar las 16 canciones de sus discos True y Parade hasta caer rendido. Hubo otros discos antes y después de aquellos dos, pero el arrastre que ejercieron estos elepés y la popularidad apabullante que Spandau Ballet logró con ellos fue irrepetible.

El grupo que toma nombre de la prisión de Spandau, en la que fueron encarcelados los nazis condenados por crímenes de guerra, se disolvió hace veinte años. Durante esta dos décadas, habían sido sonadas las disputas por los derechos del nombre del grupo y de algunas de sus canciones. Hasta el año pasado. El cantante del grupo, Tony Hadley, confirmaba hace ahora un año que Spandau Ballet volvería a reunirse.

Sobredosis de tinte

Un año después, el quinteto londinense ha hecho que un coro de miles de personas (del que confieso haber formado parte) canturreara sus canciones hasta la extenuación… hasta que, con el último aliento, llegó el Gold que cierra los conciertos de esta gira. Spandau Ballet ha conseguido que miles de personas hayamos rejuvenecido en la misma proporción con la que el pelo del bajista del grupo, Martin Kemp, se ha vuelto negro como el azabache. Durante el concierto temí que la sobredosis de Grecian 2000 diera con sus huesos en urgencias, pero fue una falsa alarma.

Mientras veía a Tony Hadley embutido en su traje a la vez que los caños de sudor surcaban su rostro, recordaba aquellas tardes en la Universidad tarareando el True en voz baja o dejando escapar mis pies para seguir el ritmo del Communication. En el transcurso del concierto llegué a pensar: “¡Qué mayor soy!”. Pero ahora que han pasado unos días pienso: “Que me quiten lo bailáo”.

Y aquí sigo, entre la inevitable sensación del paso del tiempo y la agradable sensación de sentirse vivo. Es decir, contemplando cómo pasa la vida. Y teniendo muy presente el pensamiento de Maurice Chevalier: “La vejez no es tan mala si uno considera la alternativa”.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

jdguerrero@extraconfidencial.com